En el trasfondo de la revolución tecnológica, Estados Unidos está trazando una nueva línea divisoria en el orden mundial: los países aliados que firmaron compromisos de cooperación en inteligencia artificial deberán elegir entre el ecosistema estadounidense y el chino, sin posibilidad de habitar ambos a la vez. La advertencia, contenida en una carta aún no enviada a 35 naciones, convierte la carrera por la IA en una prueba de lealtad geopolítica. Lo que comenzó como una disputa sobre semiconductores y modelos de lenguaje se ha transformado en una batalla por las alianzas mismas, recordándonos