En el pulso antiguo entre potencias que disputan el orden del mundo, Estados Unidos intensificó esta semana sus bombardeos contra instalaciones militares iraníes —portuarias, misilísticas y de defensa aérea— bajo mandato del presidente Trump, buscando erosionar la capacidad de Irán para perturbar las rutas comerciales del Golfo. El estrecho de Ormuz, arteria vital del petróleo global, se convierte en el símbolo más concreto de una disputa que mezcla soberanía, disuasión y la vieja pregunta de si la fuerza puede abrir camino a la diplomacia. Dieciocho soldados estadounidenses han pagado con su
EE.UU. completa bombardeos contra Irán y rechaza que Teherán controle el Ormuz
Washington informó que 18 militares estadounidenses han muerto en Medio Oriente desde el inicio de la ofensiva conjunta contra Irán el 28 de febrero.