En las horas en que la diplomacia prometía un respiro, los misiles volvieron a cruzar el cielo de Oriente Próximo. El martes, Irán lanzó varios misiles balísticos contra bases estadounidenses en Jordania —todos interceptados, según el Pentágono— en un momento en que el presidente Trump afirmaba sostener conversaciones con Teherán, conversaciones que Irán niega. El incidente revela una verdad persistente en este conflicto: las pausas no son paces, y la violencia aguarda siempre al borde de cualquier pretexto.