En el corazón de la Amazonía ecuatoriana, donde la selva fronteriza guarda reservas aún sin medir, el Estado ha elegido una vez más confiar en el capital privado para extraer lo que la tierra ofrece. Ecuador suscribió con Petrobell un contrato de treinta millones de dólares para explorar y explotar el Bloque 94-Tamya en Sucumbíos, con una vigencia que se extiende hasta 2050. El acuerdo, último eslabón de la Ronda Intracampos II, transfiere el riesgo financiero íntegro a la empresa mientras el país aguarda los frutos de hasta cuatro mil barriles diarios. Es la apuesta de una nación que sigue at