Ecuador elige entre el correísmo y la incertidumbre pandémica en comicios polarizados

La pandemia genera temor en la población a acudir a las urnas, con ciudadanos dispuestos a pagar multas para evitar riesgos sanitarios.
Correa ha sido el protagonista de la campaña
Un analista describe cómo la figura del expresidente inhabilitado dominó toda la contienda electoral.

Arauz lidera con 32% de intención de voto, seguido por Lasso con 21%, pero probablemente se requiera segunda vuelta en abril para definir al presidente. La campaña ha sido polarizada y centrada en la figura de Rafael Correa, con poco debate sobre propuestas concretas para resolver crisis económica y de seguridad.

  • Andrés Arauz lidera con 32% de intención de voto; Guillermo Lasso lo sigue con 21%
  • Se espera segunda vuelta el 11 de abril, pues es improbable que alguien gane en primera vuelta
  • Rafael Correa, inhabilitado para ocupar cargos, vive en Bélgica tras condena por corrupción en 2019
  • Más de 13 millones de ecuatorianos están habilitados para votar; el voto es obligatorio con multa de 40 dólares

Ecuador celebra elecciones presidenciales dominadas por la polarización entre correísmo y anticorreísmo, con Andrés Arauz y Guillermo Lasso como favoritos. La pandemia amenaza con aumentar el ausentismo electoral.

Ecuador se prepara para elegir presidente el domingo en medio de una polarización que ha eclipsado casi todo lo demás. Andrés Arauz, economista de 36 años que fue ministro bajo Rafael Correa, encabeza las encuestas con el 32 por ciento de intención de voto. Guillermo Lasso, banquero de 65 años que busca la presidencia por tercera vez, lo sigue con el 21 por ciento. Yaku Pérez, abogado indígena de 51 años, aparece tercero con el 12 por ciento. Pero estos números no cuentan la historia completa. Para ganar en primera vuelta, un candidato necesita la mitad más uno de los votos válidos, o al menos el 40 por ciento con una ventaja de diez puntos sobre el segundo lugar. Los analistas dan por casi seguro que nada se resolverá mañana, y que una segunda vuelta en abril determinará quién gobernará Ecuador durante los próximos cuatro años.

La campaña ha sido, en esencia, un referéndum sobre Rafael Correa. El expresidente, quien gobernó entre 2007 y 2017 desde Bélgica, donde ahora vive, está inhabilitado para ocupar cargos públicos tras ser condenado a ocho años de cárcel por corrupción en 2019. Pero su presencia ha dominado cada mitin, cada anuncio, cada conversación política. Arauz es presentado por sus seguidores como la continuidad del correísmo, la promesa de volver a las políticas sociales de la década anterior. Sus opositores lo ven como un vehículo para que Correa recupere el poder de facto. El expresidente impulsó activamente la candidatura de Arauz, apareciendo constantemente en la campaña a pesar de las restricciones electorales que prohibían su imagen en los medios de comunicación. "Correa ha sido el protagonista de la campaña", explica César Ricaurte, periodista ecuatoriano y director de Fundamedios. "El correísmo ha usado la idea de que estas son unas elecciones de vida o muerte".

Esta polarización ha dejado poco espacio para discutir cómo resolver la crisis económica que se ha profundizado con la pandemia, o cómo abordar los problemas de seguridad que aquejan al país. Los candidatos han optado por apelar al miedo y la nostalgia en lugar de presentar propuestas concretas. "Ha sido una campaña totalmente polarizada, un duelo entre el correísmo y el anticorreísmo", dice Mauricio Alarcón-Salvador, director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo. "No hemos escuchado mucho sobre propuestas, más bien ha sido un discurso coyuntural en función de esa polarización". La tensión ha derivado en violencia callejera y agresiones contra la prensa durante los meses de campaña.

Ahora se suma otro factor: la pandemia. Más de 13 millones de ecuatorianos están habilitados para votar, y el voto es obligatorio bajo pena de una multa de 40 dólares. Las autoridades electorales han ampliado el número de centros de votación de 611 a fin de permitir el distanciamiento social, y han prohibido las concentraciones masivas de campaña. Pero muchos ciudadanos han expresado en redes sociales su disposición a pagar la multa antes que arriesgarse a contraer COVID-19 en las urnas. "Esperemos que no sea muy grande el incremento del ausentismo, pero es indiscutible que será mayor al de los últimos procesos", admite Alarcón-Salvador. El correísmo espera que el miedo a la pandemia mantenga alejados de las urnas a los votantes de Lasso, y confía en un voto oculto a su favor que las encuestas no están capturando. Hay aproximadamente un tercio del electorado que aún no decide.

La campaña también se ha trasladado a internet, pero de manera convencional. En lugar de mensajes micro segmentados dirigidos a públicos específicos, los candidatos simplemente han reproducido sus argumentos tradicionales en redes sociales. Esto ha dejado espacio para que proliferen noticias falsas y desinformación, un problema que los expertos advierten que será aún más grave en la segunda vuelta. "Fue una campaña convencional, tradicional, yo diría que incluso aburrida para las circunstancias actuales", comenta Ricaurte.

Los analistas coinciden en que lo que viene será peor. Si la primera vuelta ha sido un enfrentamiento entre quienes quieren volver al correísmo y quienes lo rechazan, la segunda vuelta profundizará esa división. "Una segunda vuelta ya no puede ser únicamente apelar a un fantasma, atacar al pasado o jugar con el miedo", dice Alarcón-Salvador, quien espera que los candidatos finalmente comiencen a escuchar a los ecuatorianos y a presentar soluciones para los desafíos económicos, laborales y de seguridad que enfrenta el país. Pero Ricaurte es más pesimista: "La campaña para la primera vuelta se planteó por los candidatos bajo la idea de vida o muerte y ese concepto va a aparecer con más fuerza en la segunda vuelta". Ecuador entra en una jornada electoral sin precedentes: 16 candidatos compitiendo, una nación dividida por la sombra de un expresidente que no puede estar en la boleta, y una pandemia que amenaza con mantener a millones en casa.

Ha sido una campaña totalmente polarizada, un duelo entre el correísmo y el anticorreísmo. No hemos escuchado mucho sobre propuestas.
— Mauricio Alarcón-Salvador, director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo
La campaña para la primera vuelta se planteó bajo la idea de vida o muerte y ese concepto va a aparecer con más fuerza en la segunda vuelta.
— César Ricaurte, periodista ecuatoriano y director de Fundamedios
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué Correa sigue siendo tan central si no puede ni estar en la boleta?

Model

Porque representa algo más que una persona. Para sus seguidores, es la promesa de que vuelvan los buenos tiempos económicos. Para sus opositores, es el símbolo de todo lo que salió mal. Los candidatos han decidido que es más fácil hablar de Correa que de cómo van a crear empleos.

Inventor

¿Arauz es realmente su propio candidato o solo un títere?

Model

Fue ministro bajo Correa, así que tiene un historial. Pero tienes razón en que su campaña ha sido eclipsada por la figura del expresidente. Los votantes están eligiendo entre volver a Correa o no, no entre las visiones de Arauz y Lasso.

Inventor

¿Y Lasso? ¿Por qué sigue siendo competitivo si es su tercera vez?

Model

Porque representa la alternativa para quienes no quieren el correísmo. Es conservador, liberal en economía, y eso atrae a cierto sector. Pero no ha innovado su mensaje en tres campañas. Simplemente dice que el Estado debe funcionar como una empresa.

Inventor

La pandemia parece ser el factor impredecible aquí.

Model

Exactamente. Hay gente que prefiere pagar una multa antes que ir a votar. Si el ausentismo es alto, nadie sabe cómo eso cambia los números. El correísmo espera que los votantes de Lasso se queden en casa.

Inventor

¿Qué pasa si nadie gana en primera vuelta?

Model

Casi seguro que no gana nadie. Entonces en abril hay segunda vuelta, y todo se vuelve aún más polarizado. Los candidatos van a seguir apelando al miedo, no a las soluciones.

Inventor

¿Hay alguna posibilidad de que la campaña se enfoque en propuestas reales?

Model

Los expertos lo esperan, pero no lo creen. La polarización es demasiado profunda. Es más fácil atacar al pasado que construir un futuro.

Contáctanos FAQ