Ecoparque comenzará a cobrar entrada a turistas a partir del 17 de junio

Los vecinos seguirán entrando sin costo, pero el proyecto necesita sostenerse
El gobierno justifica la tarifa diferencial como una forma de garantizar la sustentabilidad de la conservación sin abandonar la inclusión.

En una ciudad que lleva una década reinventando su relación con la naturaleza, el Ecoparque de Buenos Aires introduce desde el 17 de junio un sistema de acceso diferenciado: gratuito para sus vecinos, arancelado para quienes vengan de fuera. La medida no es solo fiscal; es una declaración sobre quién pertenece a un espacio público y cómo se sostiene en el tiempo un proyecto de conservación que rescató más de 3.900 animales y alberga 15 programas dedicados a especies en peligro. En el fondo, la pregunta que plantea es antigua: ¿cómo se financia lo común sin traicionar su esencia?

  • El Ecoparque abandona la gratuidad universal y establece tarifas diferenciadas que favorecen a los residentes porteños frente a turistas nacionales y extranjeros.
  • La decisión genera tensión entre el principio de acceso abierto a los espacios públicos y la necesidad de financiar un proyecto de conservación de alta complejidad.
  • El gobierno porteño defiende la medida como un retorno tangible del gasto tributario de los vecinos, mientras garantiza gratuidad para menores de 12 años, mayores de 65 y personas con discapacidad.
  • El Ecoparque llega a este momento tras diez años de transformación profunda: de zoológico decimonónico a centro vivo de rescate, investigación y reintroducción de fauna nativa.
  • Con 3.900 animales rescatados y 15 programas activos, el nuevo esquema de acceso apunta a garantizar la sustentabilidad del proyecto sin resignar su vocación educativa e inclusiva.

A partir del 17 de junio, el Ecoparque de Buenos Aires dejará de ser completamente gratuito. El gobierno porteño anunció un sistema de acceso diferenciado: los residentes de la Ciudad seguirán entrando sin costo, junto con menores de 12 años, mayores de 65 y personas con certificado de discapacidad. Los visitantes argentinos que vivan fuera de la Ciudad pagarán $9.871, y los extranjeros, $19.741.

El jefe de Gobierno Jorge Macri justificó la medida como una forma de devolver a los porteños el valor de sus impuestos en servicios concretos. La decisión llega después de una transformación que llevó una década: el antiguo Jardín Zoológico —fundado en 1888 y cerrado en 2016— fue reconvertido en un centro de rescate de fauna, conservación de especies y educación ambiental. Se renovaron todas las instalaciones, se pusieron en marcha 14 nuevos programas de conservación y más de 1.000 animales exóticos fueron derivados a destinos especializados.

Ramiro Reyno, titular del Ecoparque, describió esta etapa como la consolidación de una década de trabajo y afirmó que el nuevo esquema garantiza la sustentabilidad del proyecto sin abandonar el principio de inclusión. Hoy el predio alberga carpinchos, tapires, ñandúes, flamencos australes y cóndores andinos, entre otras especies nativas, y ofrece experiencias que van desde visitas guiadas al domo de energías renovables hasta una atracción inmersiva 4D.

El Ecoparque funciona también como centro de rescate de fauna silvestre: más de 3.900 animales llegaron heridos, huérfanos o víctimas del tráfico ilegal. Sus 15 programas de conservación incluyen investigación, reproducción bajo cuidado humano y reintroducción en ambientes naturales. El nuevo modelo de acceso busca asegurar que ese trabajo continúe.

A partir del próximo 17 de junio, el Ecoparque de Buenos Aires dejará de ser completamente gratuito. El gobierno porteño anunció que comenzará a cobrar entrada a los visitantes que no residan en la ciudad, una decisión que marca un punto de inflexión en la política de acceso a uno de los espacios públicos más transformados de la última década.

La estructura de precios refleja una clara intención: priorizar a los porteños. Quienes acrediten domicilio en la Ciudad de Buenos Aires continuarán ingresando sin costo, al igual que menores de 12 años, personas mayores de 65 años y quienes posean certificado de discapacidad. Además de la gratuidad, los residentes tendrán un acceso diferencial que agilizará su entrada al predio. Para los argentinos y residentes en el país que vivan fuera de la Ciudad, la entrada general costará $9.871. Los visitantes extranjeros pagarán $19.741, mientras que los menores de 12 años de origen extranjero abonarán $15.793.

El jefe de Gobierno, Jorge Macri, justificó la medida señalando que priorizar a los porteños implica estar más ordenados en la Ciudad y que cada peso que los vecinos pagan en impuestos vuelva en servicios de calidad. La decisión llega después de una transformación profunda del espacio. Durante los últimos diez años, el antiguo Jardín Zoológico de Buenos Aires —que funcionó entre 1888 y 2016— fue reconvertido en un centro dedicado al rescate de fauna, la conservación de especies y la educación ambiental. Las instalaciones fueron renovadas completamente, se pusieron en marcha 14 nuevos programas de conservación y se fortalecieron cinco que ya existían. Más de 1.000 animales exóticos fueron derivados a destinos especializados, y todos los ambientes fueron restaurados.

Ramiro Reyno, titular del Ecoparque, describió esta nueva etapa como la consolidación de una década de trabajo. Afirmó que el Ecoparque es hoy un centro vivo de conservación y educación ambiental, y que el esquema de acceso garantiza la sustentabilidad del proyecto a largo plazo sin resignar el principio de inclusión. El predio cumple un papel clave en la protección de especies nativas amenazadas y participa activamente en iniciativas destinadas a recuperar y fortalecer la biodiversidad argentina. Los visitantes pueden recorrer espacios verdes con flora autóctona y observar carpinchos, tapires, ñandúes, flamencos australes y cóndores andinos, entre otras especies.

Las propuestas para el público incluyen visitas guiadas al domo de energías renovables, un exploratorio del Río de la Plata, una plaza de agua, un carrusel, experiencias con animatrónicos interactivos y la atracción inmersiva 4D Ecoevolución. El predio también ofrece distintas opciones gastronómicas. Su patrimonio arquitectónico es notable: 42 edificios históricos reflejan estilos inspirados en los países de origen de las especies que alguna vez albergaron, con influencias chinas, hindúes, moriscas y grecorromanas.

El Ecoparque funciona además como centro de rescate de fauna silvestre, recibiendo ejemplares provenientes de diferentes puntos del país que llegan heridos, huérfanos o tras haber sido víctimas del tráfico ilegal. Hasta el momento, más de 3.900 animales fueron rescatados. Actualmente funcionan 15 programas de conservación enfocados en especies autóctonas en peligro de extinción, que incluyen tareas de investigación, reproducción bajo cuidado humano y posterior reintroducción en ambientes naturales para reforzar sus poblaciones. El predio también desarrolla acciones destinadas a reducir el impacto de la crisis ambiental y contribuir a la recuperación de los ecosistemas.

Dar prioridad a los porteños también es estar más ordenados en la Ciudad y que cada peso que pagan los vecinos en impuestos vuelva en servicios de calidad
— Jorge Macri, jefe de Gobierno
Esta nueva etapa es la consolidación de diez años de trabajo. El esquema de acceso garantiza la sustentabilidad del proyecto a largo plazo sin resignar el principio de inclusión
— Ramiro Reyno, titular del Ecoparque
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¿Por qué el gobierno decide cobrar entrada justo ahora, después de diez años de transformación?

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Porque el proyecto necesita sostenerse económicamente a largo plazo. Han invertido en renovar todo, en 14 nuevos programas de conservación, en rescatar más de 3.900 animales. El dinero tiene que venir de algún lado, y decidieron que los porteños que ya pagan impuestos no deberían cargar con eso.

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Pero ¿no es contradictorio cobrar en un espacio que se supone es público?

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No si lo ves así: los porteños siguen entrando gratis. Los que pagan son los que vienen de afuera a disfrutar de un servicio que la ciudad ofrece. Es una forma de decir que los recursos públicos van primero para los vecinos.

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¿Qué pasa con los turistas extranjeros? $19.741 es bastante dinero.

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Es el doble de lo que pagan los argentinos de otras provincias. Supongo que el razonamiento es que los extranjeros tienen mayor capacidad de pago y que el Ecoparque es una atracción cultural importante. Además, el lugar tiene 42 edificios históricos con arquitectura de diferentes estilos. No es solo fauna.

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¿Y los grupos vulnerables? ¿Realmente quedan protegidos?

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Sí. Menores de 12, mayores de 65 y personas con discapacidad siguen entrando sin costo. Además, los residentes de la ciudad tienen un acceso diferencial que agiliza su entrada. Es una forma de garantizar que la inclusión no se pierda.

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¿Cuál es el verdadero impacto de esto en la conservación?

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Ese es el punto. Con dinero de las entradas pueden sostener los 15 programas de conservación que tienen en marcha, los rescates de fauna, la investigación. Sin eso, el proyecto se vuelve insostenible. Es una apuesta a que el dinero que entra permite que siga funcionando como centro de rescate y educación ambiental.

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