El 12 de agosto de 2026, España se detuvo ante uno de los fenómenos más antiguos del cielo: la luna interponiéndose entre la tierra y el sol. Durante menos de dos minutos, millones de personas alzaron la mirada hacia una oscuridad compartida, recordando que la naturaleza impone sus propios ritmos sobre los planes humanos. El mismo evento que unió a los observadores en asombro reveló también las fragilidades de una sociedad que concentra multitudes, suspende flotas aéreas y deja bosques vulnerables en nombre del espectáculo.
Eclipse solar total en España: espectáculo astronómico entre nubes, incendios y caos vial
Ocho personas fueron rescatadas tras incendiarse dos embarcaciones de recreo en Cala Pi; 34 vehículos se quemaron en un incendio en Peñíscola; miles de hectáreas forestales se vieron afectadas por la suspensión de labores aéreas de extinción.