El 12 de agosto, la Luna se colocará con precisión matemática entre la Tierra y el Sol, borrando la luz del día en una franja del planeta durante algunos minutos. La NASA confirma que España se encuentra en el corazón de esa sombra, convirtiéndola en el lugar más privilegiado para contemplar un fenómeno que la humanidad ha observado con asombro desde sus orígenes. Los eclipses totales nos recuerdan que vivimos dentro de un mecanismo celeste de una exactitud que desafía la imaginación, y que la naturaleza aún es capaz de detener el tiempo.