El 12 de agosto de 2026, la Luna borrará momentáneamente el Sol del cielo europeo, recordándonos que el cosmos impone sus propios ritmos sobre los asuntos humanos. En esa franja de oscuridad temporal que cruzará Islandia, Groenlandia, Rusia y la península ibérica, un pequeño pueblo castellano de menos de cincuenta almas —Calatañazor, en Soria— se convertirá en punto de peregrinación para quienes buscan contemplar uno de los fenómenos más antiguos y sobrecogedor que la naturaleza ofrece. Como ha ocurrido a lo largo de la historia, el eclipse convoca tanto al asombro científico como al impulso h