En la noche del 27 de agosto, la Tierra interpondrá su sombra entre el Sol y la Luna con una precisión casi total: el 96,3% del disco lunar quedará sumergido en la umbra, convirtiendo este eclipse parcial en uno de los más profundos de su clase. Desde Perú y gran parte del hemisferio occidental, quienes alcen la vista al cielo serán testigos de un recordatorio silencioso de la geometría que gobierna nuestro sistema solar. No se necesita ningún instrumento especial para participar de este antiguo rito de observación que la humanidad ha compartido desde sus primeros días.