En el umbral de un nuevo año escolar, Pensilvania llora sus primeras muertes por sarampión en más de tres décadas: dos residentes del condado de Lancaster, sin vacunar, que se convirtieron en símbolo de una fragilidad colectiva que el país había olvidado. Con 2,777 casos confirmados a nivel nacional —la cifra más alta desde 1991— y las tasas de vacunación erosionadas por exenciones que alcanzan máximos históricos, Estados Unidos contempla el regreso de una enfermedad que creyó haber dejado atrás, recordándonos que la memoria inmunológica de una sociedad también puede desvanecerse.
Dos muertes por sarampión en Pensilvania marcan el peor brote en tres décadas
Dos personas fallecieron por sarampión en Pensilvania; ambas carecían de vacunación, representando las primeras muertes por esta enfermedad en el estado en más de 30 años.