Tailandia y Nueva Zelanda flexibilizan fronteras tras más de un año cerradas al turismo

No podemos permanecer encerrados tras los muros de la fortaleza
El ministro neozelandés Chris Hipkins explicó la necesidad de reabrir el país al turismo internacional.

Después de más de un año de fronteras cerradas, Tailandia y Nueva Zelanda han comenzado a ceder ante la presión económica del turismo detenido, cada una a su propio ritmo y con sus propias contradicciones. Tailandia abre sus puertas en noviembre a viajeros vacunados de 40 países, aunque apenas el 40% de su propia población está inmunizada; Nueva Zelanda reduce sus cuarentenas a la mitad para quienes lleguen vacunados, sin abandonar aún la cautela que la definió durante la pandemia. Ambas decisiones revelan una verdad incómoda que muchas naciones comparten: en algún momento, el costo de permanecer cerrado supera al miedo de abrirse.

  • Tailandia enfrenta una contradicción difícil de ignorar: exige vacunación completa a los turistas extranjeros mientras solo el 40% de su propia población ha recibido ambas dosis.
  • Economistas del Bank of America advierten que esa baja cobertura vacunal hace imposible prevenir un brote, especialmente con la variante Delta circulando.
  • La presión regional es real: Singapur, con un 85% de vacunación completa, ya abrió sus fronteras, y Tailandia no puede permitirse perder viajeros ante sus vecinos.
  • Nueva Zelanda reduce la cuarentena obligatoria de 14 a 7 días para viajeros vacunados, con planes de pasar a autoaislamiento regulado en 2022, abandonando poco a poco su imagen de 'fortaleza'.
  • La recuperación turística tailandesa será lenta: Oxford Economics proyecta que en 2022 las llegadas internacionales seguirán un 66% por debajo de 2019, y la normalidad no llegaría hasta 2025.

Después de más de un año con las fronteras cerradas, Tailandia y Nueva Zelanda anunciaron esta semana el inicio de su reapertura al turismo internacional. Cada país eligió un camino distinto, pero ambos comparten la misma tensión de fondo: la economía presiona con más fuerza que el miedo al virus.

Tailandia abrirá sus puertas el primero de noviembre a viajeros completamente vacunados provenientes de 40 países seleccionados. La medida responde a una necesidad urgente: el turismo representaba el 21% del PIB tailandés en 2019, y la economía del país se ha rezagado frente a sus vecinos durante la pandemia. Sin embargo, la decisión genera inquietud, porque apenas el 40% de la población tailandesa está completamente vacunada, un porcentaje muy inferior al de Malasia, Singapur o Camboya, que superan el 70%. Economistas del Bank of America reconocieron el esfuerzo vacunal del país, pero advirtieron que esa cobertura es insuficiente para prevenir brotes, sobre todo con la variante Delta. La presión regional también influyó: Singapur, con un 85% de inmunización, ya relajó sus restricciones, y Tailandia no podía quedarse atrás sin perder viajeros.

La recuperación, en todo caso, será gradual. Oxford Economics estima que en 2022 las llegadas internacionales seguirán un 66% por debajo de los niveles previos a la pandemia, y una recuperación completa no se espera antes de 2025.

Nueva Zelanda, que mantuvo algunas de las restricciones más estrictas del mundo desde marzo de 2020, también anunció cambios. El ministro Chris Hipkins informó que los viajeros de algunos países de Oceanía quedarán exentos de cuarentena, mientras que el resto del mundo verá reducida la cuarentena obligatoria en hotel de 14 a 7 días, siempre que estén vacunados. Para 2022, el plan es avanzar hacia un sistema de aislamiento autoregulado. 'Es hora de reabrirnos al mundo', dijo Hipkins. Aun así, Nueva Zelanda sigue siendo más cautelosa que la mayoría: mientras otros países avanzan hacia la apertura total, ella mantiene controles, aunque más flexibles. La transición de ambos países refleja una misma realidad: la economía está ganando la partida.

Después de más de un año con las puertas cerradas al turismo internacional, Tailandia y Nueva Zelanda anunciaron esta semana que comenzarían a recibir visitantes nuevamente. Pero los dos países tomaron caminos distintos, cada uno reflejando sus propias prioridades económicas y sanitarias.

Tailandia abrirá sus fronteras a partir del primero de noviembre para viajeros completamente vacunados que provengan de una lista de 40 países seleccionados. El ministerio de Asuntos Exteriores tailandés presentó la medida como un paso necesario para recuperar una economía que depende fuertemente del turismo. Sin embargo, la decisión ha generado inquietud entre economistas y analistas, porque el país enfrenta un problema fundamental: apenas poco más del 40% de su población ha recibido ambas dosis de la vacuna contra el Covid-19. Ese porcentaje es notablemente bajo comparado con sus vecinos regionales. Malasia, Singapur y Camboya tienen más del 70% de sus habitantes completamente inmunizados.

Economistas del Bank of America expresaron su preocupación después del anuncio oficial. Reconocieron que Tailandia ha realizado un esfuerzo de vacunación admirable, pero señalaron que la cobertura sigue siendo relativamente baja e irregular. Advirtieron que con esa tasa de vacunación es imposible prevenir un brote, especialmente considerando la variante Delta. Para las autoridades tailandesas, sin embargo, el cálculo es diferente. Entienden que el costo económico de mantener las fronteras cerradas es mayor que el riesgo sanitario de abrirlas. El turismo representaba alrededor del 21% del producto interno bruto tailandés en 2019, y la economía del país se ha rezagado significativamente respecto a sus vecinos durante la pandemia.

La recuperación será lenta. Según economistas de Oxford Economics, se espera que el turismo receptivo comience a recuperarse en 2022, pero incluso entonces las llegadas internacionales estarán un 66% por debajo de los niveles de 2019. Una recuperación completa a los números anteriores a la pandemia no se anticipa hasta 2025. Otros países de Asia también están abriendo sus fronteras, y esa competencia regional influyó en la decisión tailandesa. Singapur, con una tasa de vacunación completa del 85%, ya ha relajado sus restricciones fronterizas, presionando a Tailandia a hacer lo mismo para no perder viajeros.

Nueva Zelanda, por su parte, anunció cambios en las restricciones que ha mantenido desde marzo de 2020. El ministro encargado de la pandemia, Chris Hipkins, informó que a partir de noviembre los viajeros provenientes de algunos países de Oceanía, como Samoa, Tonga y Vanuatu, estarán exentos de cuarentena. Para los viajeros del resto del mundo, la cuarentena obligatoria en un hotel designado por el gobierno se reducirá de 14 a 7 días si están completamente vacunados. El plan es avanzar hacia un sistema de aislamiento autoregulado en una ubicación elegida por el viajero a partir de 2022.

Hipkins fue directo en su mensaje: "Es hora de reabrirnos al mundo. No podemos permanecer encerrados tras los muros de la fortaleza de Nueva Zelanda". Nueva Zelanda fue uno de los países que implementó las restricciones fronterizas más estrictas y más tempranamente durante la pandemia, cerrando así el acceso a uno de los destinos turísticos más deseados del mundo. Ahora, aunque está relajando sus medidas, sigue siendo más cautelosa que muchas otras naciones. Mientras el resto del mundo se mueve hacia una apertura completa, Nueva Zelanda mantiene un sistema de cuarentena obligatoria, aunque reducida. La transición refleja la tensión que ambos países enfrentan: la necesidad urgente de recuperación económica choca contra las preocupaciones sanitarias, y por ahora, la economía está ganando.

La vacunación completa sigue siendo relativamente baja y desigual, y la tasa es demasiado baja para prevenir un brote, especialmente con la variante Delta
— Economistas del Bank of America
Es hora de reabrirnos al mundo. No podemos permanecer encerrados tras los muros de la fortaleza de Nueva Zelanda
— Chris Hipkins, ministro de Nueva Zelanda
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Tailandia abre sus fronteras con solo el 40% de su población vacunada? Eso parece arriesgado.

Model

Lo es. Pero para Tailandia, el turismo es casi una cuarta parte de su economía. Un año cerrado ya causó daño grave. Los economistas dicen que el costo de esperar es mayor que el riesgo de abrir.

Inventor

¿Y qué pasa con los brotes? Los economistas del Bank of America dijeron que esa tasa de vacunación no puede prevenir uno.

Model

Exacto. Pero Tailandia está apostando a que puede manejar los brotes una vez que lleguen, mientras recupera ingresos. Es un cálculo brutal, pero es el que hicieron.

Inventor

¿Nueva Zelanda está haciendo lo mismo?

Model

No exactamente. Nueva Zelanda tiene una tasa de vacunación mucho más alta. Pero sigue siendo más restrictiva que casi todos los demás países. Todavía requiere cuarentena, aunque reducida.

Inventor

¿Cuándo espera Nueva Zelanda una recuperación completa del turismo?

Model

Eso es lo interesante. Tailandia no espera recuperarse completamente hasta 2025. Nueva Zelanda no ha dado un plazo, pero claramente está pensando a largo plazo también.

Contact Us FAQ