En un tiempo en que la velocidad se ha convertido en virtud, el cuerpo humano sigue exigiendo su cuota de silencio y oscuridad. Carlos Egea Santaolalla, especialista en medicina del sueño, advierte desde Valladolid que privar al organismo de seis horas mínimas de descanso nocturno no es una elección neutral: acelera el envejecimiento de los vasos sanguíneos y acorta el horizonte cardiovascular de quienes lo practican. Casi la mitad de los adultos españoles vive ya en ese umbral de privación, sin reconocer que el sueño no es tiempo robado a la productividad, sino el cimiento silencioso sobre el