Dormir 80 minutos menos cada noche aumenta peso y sedentarismo, según estudio de Columbia

El sueño insuficiente incrementa el riesgo de afecciones relacionadas con la obesidad
Conclusión del equipo de Columbia tras estudiar cómo la privación de sueño afecta el metabolismo y la salud cardiometabólica.

En el ritmo acelerado de la vida moderna, el sueño ha sido tratado como un gasto prescindible, pero la ciencia lo reivindica como un pilar del equilibrio metabólico. Un estudio de la Universidad de Columbia revela que reducir el descanso nocturno en apenas 80 minutos durante seis semanas basta para ganar medio kilo de peso y volverse más sedentario. Lo que parece un sacrificio menor en nombre de la productividad se acumula, proyectado al año, en consecuencias clínicamente significativas para el corazón, el metabolismo y el peso corporal. La investigación invita a reconsiderar el sueño no como un lujo, sino como una estrategia de salud tan legítima como la dieta o el ejercicio.

  • Dormir 80 minutos menos cada noche durante seis semanas provocó un aumento promedio de medio kilo en adultos que ya dormían dentro del rango recomendado.
  • El sedentarismo también creció: los participantes pasaron hasta 30 minutos diarios más inactivos, incluso considerando que estaban despiertos más horas.
  • Los efectos fueron más severos en hombres mayores y mujeres posmenopáusicas, grupos que ya enfrentan mayor riesgo cardiometabólico.
  • Extrapolado a un año completo, perder menos de hora y media de sueño por noche podría derivar en un aumento de peso clínicamente significativo y mayor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas.
  • Los investigadores de Columbia proponen que los programas de control de peso incorporen estrategias de sueño, reconociendo que enfocarse solo en dieta y ejercicio puede ser insuficiente y difícil de sostener.

Dormir menos de lo que el cuerpo necesita tiene un costo metabólico preciso. Un nuevo estudio de la Universidad de Columbia lo cuantifica: medio kilo de peso ganado en seis semanas, más tiempo sentado, menos movimiento. Los 95 adultos participantes —todos con hábitos de sueño saludables de entre siete y ocho horas— fueron instruidos a retrasar su hora de acostarse 90 minutos durante seis semanas. El resultado fue claro: con alrededor de 80 minutos menos de sueño por noche, el peso promedio subió y el sedentarismo aumentó en 17 minutos diarios, llegando a casi 30 minutos en hombres mayores y mujeres posmenopáusicas.

Marie-Pierre St-Onge, profesora de medicina nutricional en Columbia, señala que estos hallazgos exponen un punto ciego en los programas de control de peso. Centrarse únicamente en alimentación y ejercicio, advierte, puede ser simplista y difícil de mantener a largo plazo. Dormir lo suficiente, en cambio, podría reducir el riesgo de obesidad, cardiopatías y diabetes.

Faris Zuraikat, primer autor del estudio, subraya la dimensión temporal del hallazgo: medio kilo en seis semanas parece menor, pero proyectado a un año completo representa un aumento clínicamente significativo. El trabajo, publicado en Annals of Internal Medicine, se suma a investigaciones previas del mismo equipo que vinculan la restricción leve del sueño con mayor resistencia a la insulina y con la aparición de células inflamatorias en el corazón.

Lo que emerge es una conclusión que desafía la cultura del sacrificio del sueño: el descanso insuficiente no es un hábito neutral, sino un factor de riesgo activo. El equipo de Columbia ahora busca entender cómo revertir estos efectos en quienes duermen poco de forma crónica, con la esperanza de prevenir las enfermedades que la privación de sueño desencadena.

Dormir menos de lo que el cuerpo necesita no es un lujo sacrificable en nombre de la productividad. Es, según un nuevo estudio de la Universidad de Columbia, una decisión que el metabolismo cobra con precisión: medio kilo de peso ganado en apenas seis semanas, más tiempo sentado, menos movimiento. Los investigadores reclutaron a 95 adultos que dormían entre siete y ocho horas cada noche —el rango recomendado por organismos de salud estadounidenses— y les pidieron que retrasaran su hora de acostarse en 90 minutos durante seis semanas. Luego volvieron a dormir normalmente durante otro período de seis semanas. Lo que encontraron fue simple pero inquietante: cuando el sueño se redujo en alrededor de 80 minutos cada noche, el peso promedio aumentó medio kilo.

Marie-Pierre St-Onge, profesora de medicina nutricional en Columbia, señala que estos hallazgos sugieren algo que muchos programas de control de peso pasan por alto. "Dormir lo suficiente puede ayudar a reducir el riesgo de aumento de peso y de enfermedades relacionadas con la obesidad, como las cardiopatías y la diabetes", dice. Pero el problema es más profundo que simplemente comer mejor o hacer más ejercicio. "Las personas tienden a aumentar de peso a lo largo de su vida adulta", explica St-Onge, "y centrarse únicamente en una alimentación más saludable y en una mayor actividad física para contrarrestar ese aumento puede ser simplista y difícil de mantener".

El equipo midió todo: los niveles de sueño y actividad con monitores de muñeca, los cambios en peso corporal, la circunferencia de la cintura, la composición corporal y las hormonas que regulan el apetito. Lo que vieron fue que la exposición prolongada a períodos de sueño moderadamente cortos provoca aumento de peso. Pero hay más. El tiempo de sedentarismo también aumentó en un promedio de 17 minutos diarios durante la fase de restricción del sueño, y en casi 30 minutos diarios para hombres mayores y mujeres posmenopáusicas. Incluso teniendo en cuenta que los participantes estaban despiertos más tiempo, pasaban más tiempo inactivos que cuando dormían lo suficiente.

Faris Zuraikat, profesor adjunto de medicina nutricional en Columbia y primer autor del trabajo, subraya algo crucial: medio kilo en seis semanas no parece alarmante hasta que lo proyectas hacia el futuro. "Si se extrapolan a un año completo, cabría esperar que perder menos de una hora y media de sueño por noche pudiera resultar en un aumento de peso clínicamente significativo", dice. El estudio fue publicado en la revista Annals of Internal Medicine a principios de julio y se suma a una serie de investigaciones del mismo equipo que pintan un cuadro cada vez más claro de cómo la privación de sueño daña el cuerpo.

En 2024, el equipo de St-Onge publicó hallazgos relacionados mostrando que las mujeres con mayor riesgo cardiometabólico que redujeron su sueño en 80 minutos por noche durante seis semanas presentaron mayor resistencia a la insulina, un factor de riesgo para la diabetes tipo 2. Esos efectos fueron más pronunciados en mujeres posmenopáusicas. En otro estudio publicado en Nature ese mismo año, encontraron que hombres y mujeres con riesgo cardíaco elevado presentaban una afluencia de células inflamatorias en el corazón tras una leve restricción del sueño.

Lo que emerge de esta investigación es una conclusión que desafía la cultura del sacrificio del sueño: la falta de descanso incrementa el riesgo de padecer afecciones relacionadas con la obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. St-Onge y su equipo sugieren que los programas de control de peso y prevención de enfermedades cardiometabólicas deberían incorporar estrategias de sueño para promover un descanso adecuado y sostenido. Pero la investigación está lejos de terminar. Lo que ahora necesitan entender es cómo mejorar el sueño en quienes no duermen lo suficiente de forma regular puede revertir estos efectos y prevenir las enfermedades que el sueño insuficiente desencadena.

Dormir lo suficiente puede ayudar a reducir el riesgo de aumento de peso y de enfermedades relacionadas con la obesidad, como las cardiopatías y la diabetes
— Marie-Pierre St-Onge, profesora de medicina nutricional en Columbia
Si se extrapolan a un año completo, cabría esperar que perder menos de una hora y media de sueño por noche pudiera resultar en un aumento de peso clínicamente significativo
— Faris Zuraikat, profesor adjunto de medicina nutricional en Columbia
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué 80 minutos específicamente? ¿Hay algo mágico en ese número?

Model

No es magia, es lo que sucedió en el estudio. Los investigadores pidieron a los participantes que retrasaran su hora de acostarse en 90 minutos, y cuando midieron los datos, vieron que el sueño se redujo en alrededor de 80 minutos. Es el efecto real de esa intervención.

Inventor

Medio kilo en seis semanas suena pequeño. ¿Por qué debería preocuparme?

Model

Porque es solo el comienzo. Si lo proyectas a un año completo, eso se convierte en un aumento de peso clínicamente significativo. Y no es solo el peso: también aumenta el sedentarismo, cambian las hormonas del apetito, la inflamación en el corazón. Es un efecto dominó.

Inventor

¿Entonces el problema no es solo que comemos más cuando dormimos poco?

Model

No. Incluso cuando los participantes estaban despiertos más tiempo, pasaban más tiempo inactivos. El cuerpo se vuelve más sedentario, no solo más hambriento. Es como si el sueño insuficiente desactivara múltiples sistemas a la vez.

Inventor

¿Qué pasa con las personas que naturalmente duermen menos?

Model

Ese es el siguiente paso de la investigación. Este estudio mostró lo que sucede cuando reduces el sueño en personas que normalmente duermen bien. Ahora necesitan entender cómo mejorar el sueño en quienes ya duermen poco de forma crónica.

Inventor

¿Por qué los hombres mayores y las mujeres posmenopáusicas fueron más afectados?

Model

El estudio lo muestra pero no lo explica completamente. Probablemente tiene que ver con cambios metabólicos relacionados con la edad y las hormonas, pero eso requiere más investigación. Lo importante es que ciertos grupos son más vulnerables.

Inventor

¿Esto significa que debería dormir más para perder peso?

Model

No exactamente. Significa que si duermes lo suficiente, tu cuerpo tiene mejores herramientas para mantener un peso saludable. El sueño es una parte del sistema, no la solución completa. Pero es una parte que muchos programas de control de peso ignoran.

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