¿Dónde están las milicias? Cuestionan capacidad de respuesta tras terremotos en Venezuela

Al menos 929 personas fallecidas, miles de heridos, número indeterminado de desaparecidos entre escombros y miles de familias damnificadas por los dos terremotos consecutivos.
Ven al ciudadano como enemigo interno; ahora que se requiere su ayuda, son incapaces
La crítica de un abogado penalista sobre por qué las fuerzas de seguridad no respondieron a la crisis de los terremotos.

En la noche del 24 de junio, dos terremotos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron Venezuela, arrebatando al menos 929 vidas y dejando a miles sin hogar en regiones que van desde La Guaira hasta Carabobo. Ante la catástrofe, emergió una pregunta que trasciende la tragedia inmediata: ¿por qué las fuerzas de seguridad, omnipresentes en tiempos de represión, parecían ausentes en el momento en que la vida reclamaba su presencia? El abogado penalista Zair Mundaray ofreció una respuesta que apunta no a una falla operativa, sino a una distorsión doctrinaria profunda: cuando un Estado entrena a sus fuerzas para ver al ciudadano como enemigo, las incapacita para protegerlo cuando más lo necesita.

  • Un 'doblete sísmico' sin precedentes golpeó Venezuela en minutos, dejando casi 930 muertos, miles de heridos y un número indeterminado de personas atrapadas bajo los escombros.
  • Las milicias y fuerzas de seguridad, visibles durante años en operaciones de control social, brillaron por su ausencia en las labores de rescate, generando indignación y desconcierto entre la población damnificada.
  • El abogado Zair Mundaray denunció en NTN24 que la doctrina del 'enemigo interno' ha convertido estructuralmente a las fuerzas del Estado en instrumentos de represión, incapaces de cumplir su mandato constitucional de proteger vidas.
  • Miles de familias en La Guaira, Caracas, Aragua, Falcón y Carabobo enfrentan una crisis humanitaria aguda con una respuesta estatal que expertos califican de insuficiente y estructuralmente comprometida.

La noche del 24 de junio, Venezuela vivió lo que los sismólogos denominaron un 'doblete sísmico': dos terremotos potentes y consecutivos, de magnitudes 7,2 y 7,5, que sacudieron el país casi sin tregua. El saldo fue devastador: al menos 929 muertos, miles de heridos y un número indeterminado de personas desaparecidas entre los escombros. Las regiones de La Guaira, Caracas, Aragua, Falcón y Carabobo concentraron los mayores daños, y miles de familias quedaron de repente sin hogar ni certezas.

Mientras la catástrofe se desplegaba, una pregunta comenzó a circular con urgencia: ¿dónde estaban las milicias? Esas mismas fuerzas que durante años habían patrullado calles y reprimido protestas parecían invisibles ahora que Venezuela las necesitaba para rescatar vidas. La ausencia no pasó inadvertida.

El abogado penalista Zair Mundaray, invitado al programa La Noche de NTN24, ofreció una explicación que va más allá de la falta de coordinación. Señaló que las fuerzas militares y policiales venezolanas han sido formadas bajo la doctrina del enemigo interno: una premisa que lleva décadas instalada y que orienta a esas instituciones a ver al ciudadano no como alguien a quien servir, sino como una amenaza que controlar. Esa mentalidad, argumentó Mundaray, explica la parálisis: la misma estructura que las hace eficaces para la represión las vuelve incapaces para el rescate que la Constitución les exige.

Mientras se debatía la naturaleza del Estado venezolano, miles de familias seguían buscando a sus seres queridos y esperando una ayuda que tardaba en llegar. La pregunta sobre las milicias dejó de ser retórica para convertirse en un espejo de algo más hondo: la distancia entre lo que un Estado promete y lo que es capaz de dar cuando sus ciudadanos más lo necesitan.

La noche del miércoles 24 de junio, dos terremotos sacudieron Venezuela con una violencia que dejó al país en estado de shock. El primero alcanzó una magnitud de 7,2 en la escala de Richter; el segundo, apenas minutos después, llegó a 7,5. Los sismólogos llamaron a este fenómeno un "doblete sísmico": dos movimientos telúricos potentes y consecutivos que golpean la tierra casi sin tregua.

Los números que emergieron en las horas siguientes fueron devastadores. Al menos 929 personas perdieron la vida. Miles resultaron heridas. Un número indeterminado de personas quedó atrapada bajo los escombros, desaparecida. Las regiones de La Guaira, Caracas, Aragua, Falcón y Carabobo fueron las más golpeadas. Más allá de los muertos y heridos, miles de familias se encontraron de repente sin hogar, sin recursos, sin claridad sobre qué vendría después.

Pero mientras la población venezolana enfrentaba la magnitud de la catástrofe, surgió una pregunta que reveló una tensión más profunda en el país. ¿Dónde estaban las milicias? Durante años, estas fuerzas habían estado presentes en las calles, listas para reprimir protestas, para controlar a la población, para ejercer autoridad. Ahora, cuando Venezuela las necesitaba para algo que debería ser su función fundamental—rescatar a los vivos de entre los escombros—parecían ausentes.

Zair Mundaray, abogado especializado en derecho penal y criminal, fue invitado al programa La Noche de NTN24 para responder esta pregunta incómoda. Su respuesta apuntó a algo más sistémico que una simple falta de coordinación. Mundaray explicó que lo que estaba sucediendo no era un accidente aislado, sino el resultado de una doctrina que se remontaba a décadas atrás: la doctrina del enemigo interno. Según Mundaray, las fuerzas militares y policiales de Venezuela habían sido entrenadas y estructuradas bajo una premisa fundamental que distorsionaba su propósito. No veían su razón de existencia en el servicio al ciudadano. En cambio, veían al ciudadano mismo como una amenaza, como un enemigo interno que debía ser controlado y contenido.

Esta mentalidad, argumentó Mundaray, explicaba la parálisis que ahora se hacía evidente. Las fuerzas de seguridad no estaban equipadas—ni mental ni institucionalmente—para hacer lo que la Constitución les exigía: proteger y servir en momentos de crisis. Cuando llegaba el momento de actuar como guardianes de la vida, se encontraban incapaces. La misma estructura que las hacía efectivas para la represión las hacía inútiles para el rescate.

Mientras Mundaray hablaba, miles de familias seguían buscando a sus seres queridos. Seguían esperando ayuda que no llegaba. Seguían enfrentando una crisis humanitaria sin los recursos estatales que deberían estar movilizados. La pregunta sobre dónde estaban las milicias no era retórica. Era una pregunta sobre la naturaleza misma del Estado venezolano y su capacidad—o su falta de ella—para responder cuando sus ciudadanos más lo necesitaban.

La doctrina del enemigo interno: las fuerzas militares y policiales no entienden que su razón de existencia es el servicio al ciudadano
— Zair Mundaray, abogado penalista y criminalista
Ven al ciudadano como un enemigo interno; ahora que se requiere su ayuda, algo estipulado en la Constitución, son incapaces de hacerlo
— Zair Mundaray, abogado penalista y criminalista
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué crees que las fuerzas de seguridad no respondieron como se esperaba después de los terremotos?

Model

Porque fueron construidas para ver al ciudadano como amenaza, no como responsabilidad. Eso no cambia de la noche a la mañana cuando hay escombros.

Inventor

¿Entonces es un problema de entrenamiento, o algo más profundo?

Model

Es más profundo. Es una doctrina. Si durante años te enseñan que tu enemigo es la población civil, no puedes simplemente cambiar de mentalidad cuando hay un desastre natural.

Inventor

¿Qué dice la Constitución sobre esto?

Model

Que las fuerzas de seguridad deben servir al ciudadano. Pero cuando la institución entera está construida sobre la premisa opuesta, la Constitución se vuelve casi irrelevante.

Inventor

¿Hay algún precedente de esto en otros países?

Model

Sí, pero lo importante aquí es que Venezuela lo vive ahora, con casi mil muertos esperando rescate que no llega.

Inventor

¿Qué pasa con las familias damnificadas mientras tanto?

Model

Siguen esperando. Sin hogar, sin claridad, sin la ayuda que el Estado debería estar dando.

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