En la noche del martes, Florida trazó las líneas de su batalla otoñal por el poder ejecutivo estatal: Byron Donalds, congresista republicano ungido por Trump, y David Jolly, exrepublicano reconvertido en demócrata, emergieron como los abanderados de sus respectivos partidos. La contienda condensa algo más que una elección ordinaria —encarna la tensión entre lealtad ideológica y pragmatismo electoral en un estado que los demócratas no han gobernado desde hace más de tres décadas. Florida, como tantas veces antes, se convierte en espejo de las fuerzas que reconfiguran la política estadounidense.