DolarToday y Monitor Dólar: dólar paralelo en Venezuela cotiza a Bs. 5,20 este domingo

Aproximadamente 11.000 migrantes venezolanos se organizan en caravana desde México hacia Estados Unidos, huyendo de la crisis económica y obstáculos administrativos.
El dólar oficial había permanecido estancado alrededor de cuatro bolívares durante diez meses
Un quiebre en la política cambiaria que marcó el deterioro acelerado de la moneda venezolana.

En Venezuela, la distancia entre el bolívar oficial y el paralelo no es solo una cifra: es el termómetro de una sociedad que ha perdido la confianza en sus propias instituciones monetarias. El domingo 5 de junio de 2022, mientras el Banco Central fijaba el dólar en 5,15 bolívares, el mercado informal lo cotizaba por encima, y una inflación de casi 11.000% convertía cada transacción en una carrera contra el tiempo. Lejos de ser un fenómeno abstracto, esa brecha cambiaria se traducía en familias que empacaban lo poco que tenían y se sumaban a una caravana de 11.000 migrantes rumbo al norte, buscando en otro país la estabilidad que el suyo ya no podía ofrecerles.

  • El bolívar sigue cediendo terreno: tras diez meses estancado en torno a los cuatro bolívares por dólar, el tipo de cambio oficial rompió esa barrera y superó los cinco, señal de que el deterioro monetario se acelera.
  • Con una inflación acumulada de 10.899%, el poder adquisitivo de los venezolanos se evapora más rápido de lo que los salarios pueden compensar, agravando la crisis cotidiana de millones de hogares.
  • La brecha entre el mercado paralelo —hasta 5,34 bolívares según Monitor Dólar— y la tasa oficial refleja una desconfianza estructural en los controles cambiarios del gobierno, que distintas plataformas registran con variaciones propias.
  • Unos 11.000 migrantes venezolanos se organizan en el sur de México para partir en caravana el 6 de junio hacia Estados Unidos, denunciando trabas administrativas que les impiden transitar por territorio mexicano con seguridad.
  • La movilización masiva convierte las estadísticas económicas en rostros concretos: no son solo tasas de cambio, sino familias que han decidido que quedarse ya no es una opción viable.

El domingo 5 de junio de 2022, el dólar paralelo en Venezuela se cotizaba a 5,20 bolívares según DolarToday, mientras Monitor Dólar registraba 5,34. Ambas cifras superaban la tasa oficial del Banco Central, fijada en 5,15 bolívares, una brecha que resumía la desconfianza acumulada en los mecanismos de control cambiario del gobierno.

El dato no era aislado. Durante diez meses consecutivos, el tipo de cambio oficial había permanecido anclado alrededor de los cuatro bolívares, hasta que finalmente cedió y cruzó la barrera de los cinco. Ese movimiento coincidía con una inflación acumulada de 10.899%, una cifra que ilustraba con brutalidad la erosión del poder adquisitivo venezolano. Otras plataformas mostraban variaciones menores: Yummy Dólar registraba 5,06 bolívares, el dólar bitcoin llegaba a 5,21, y en la fronteriza Cúcuta el cambio bajaba a 4,56.

Pero detrás de los números había una consecuencia humana difícil de ignorar. Aproximadamente 11.000 migrantes venezolanos se concentraban en el sur de México para formar una caravana que partiría el 6 de junio con destino a Estados Unidos. Denunciaban que las autoridades mexicanas les imponían requisitos administrativos que bloqueaban su tránsito, y exigían visas humanitarias que les permitieran cruzar el país con seguridad, según declaró el activista Luis García Villagrán.

La caravana era, en el fondo, la traducción más elocuente de la crisis: no una abstracción estadística, sino familias enteras que habían concluido que el futuro estaba en otro lugar. Venezuela expulsaba a su propia gente, y el éxodo continuaba.

En Venezuela, el dólar paralelo se cotizaba a bolívares 5,20 el domingo 5 de junio de 2022, según la plataforma DolarToday, mientras que Monitor Dólar registraba una tasa ligeramente superior de 5,34 bolívares. Ambas cotizaciones superaban la tasa oficial establecida por el Banco Central de Venezuela, que ese día se ubicaba en 5,15 bolívares por dólar. La brecha entre el mercado paralelo y el oficial reflejaba la presión continua sobre la moneda venezolana y la desconfianza en los mecanismos de control de cambio del gobierno.

La situación monetaria se había deteriorado significativamente en los meses previos. El dólar oficial había permanecido estancado alrededor de los cuatro bolívares durante diez meses consecutivos antes de romper ese nivel y superar los cinco bolívares. Ese movimiento marcaba un punto de quiebre en la política cambiaria del país. Mientras tanto, la inflación acumulada alcanzaba el 10.899 por ciento, una cifra que ilustraba la magnitud de la erosión del poder adquisitivo de los venezolanos y la aceleración del deterioro económico.

Otras plataformas de cotización mostraban variaciones menores pero significativas. Yummy Dólar registraba 5,06 bolívares, mientras que en la fronteriza ciudad de Cúcuta, en Colombia, el dólar se cotizaba a 4,56 bolívares. El dólar bitcoin, una alternativa que algunos venezolanos utilizaban para resguardar valor, se ubicaba en 5,21 bolívares. Los bancos comerciales del país ofrecían tasas informativas que oscilaban entre 5,08 y 5,24 bolívares dependiendo de la institución y si se trataba de operaciones de compra o venta.

Más allá de los números de cotización, la crisis económica estaba generando consecuencias humanitarias visibles. Aproximadamente 11.000 migrantes venezolanos se organizaban en el sur de México para formar una caravana que partería el 6 de junio rumbo a Estados Unidos. Estos migrantes denunciaban que las autoridades mexicanas les imponían requisitos administrativos que obstaculizaban su tránsito por el territorio mexicano. Esperaban que se les otorgaran visas humanitarias que les permitieran atravesar el país con seguridad, según expresó el activista Luis García Villagrán a mediados de esa semana.

La movilización de miles de venezolanos hacia el norte evidenciaba cómo la crisis monetaria y económica se había convertido en un factor de expulsión demográfica. No se trataba solo de cifras de inflación o tasas de cambio, sino de familias que decidían abandonar el país en busca de estabilidad económica y oportunidades que ya no encontraban en Venezuela. La caravana planeada para el 6 de junio representaba uno más de los movimientos migratorios que caracterizaban ese período de profunda crisis en el país.

Los migrantes esperaban que las autoridades migratorias les otorgaran visas humanitarias para transitar con seguridad por territorio mexicano
— Luis García Villagrán, activista
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué importa que el dólar paralelo esté en 5,20 bolívares y no en 5,15?

Model

Porque esa diferencia de cinco centavos refleja lo que realmente cree el mercado que vale la moneda. El Banco Central fija un precio oficial, pero nadie lo cree. El paralelo es la verdad.

Inventor

¿Y qué significa una inflación de 10.899 por ciento?

Model

Significa que lo que costaba 100 bolívares hace un año ahora cuesta casi 11.000. Tu salario no se multiplica por 109. Simplemente desaparece.

Inventor

¿Por qué los migrantes están en México y no ya en Estados Unidos?

Model

Porque México también es un obstáculo. Necesitan papeles, visas humanitarias. Están atrapados en el camino, esperando permisos que quizá nunca lleguen.

Inventor

¿Qué buscan esos 11.000 migrantes al salir?

Model

Lo básico: poder comprar comida sin que se evapore tu dinero en una semana. Estabilidad. Un lugar donde el futuro no sea una incógnita cada domingo.

Inventor

¿El dólar bitcoin es una salida real para los venezolanos?

Model

Para algunos. Es una forma de guardar valor sin que el gobierno controle directamente tu dinero. Pero no todos tienen acceso a internet o entienden cómo funciona. Es una solución para los pocos, no para los muchos.

Fale Conosco FAQ