En la Cuba de agosto de 2026, el mercado informal de divisas ofrece una imagen de calma aparente: el dólar se afirma en 673 pesos y el euro cede levemente hasta 781, mientras la brecha con el tipo de cambio oficial supera los 50 pesos. Detrás de esos números late una realidad más profunda: la desconexión entre la política cambiaria del Estado y la vida cotidiana de millones de cubanos que navegan la escasez con salarios que el mercado ya no reconoce. Cada variación, por pequeña que sea, resuena en el precio del pan, del transporte, de lo esencial.
Dólar se mantiene estable en 673 pesos mientras euro retrocede en cierre de mercado informal
La escasez estructural de divisas y la brecha cambiaria afectan la capacidad adquisitiva de la población cubana en un contexto de inflación sostenida y bajos salarios estatales.