En los espacios donde el talento se comparte, la admiración del público puede convertirse en una carga silenciosa para quien no la recibe. La psiquiatra Doctora Cordero ha revelado que fue al revisar grabaciones antiguas cuando comprendió que su relación profesional con el animador Eduardo Fuentes llevaba años deteriorándose por una tensión no nombrada: la envidia que, según ella, despertaba su carisma y capacidad intelectual en un colega que sentía eclipsado. La ruptura, que culminó con la renuncia de Fuentes al espacio radial que ambos conducían, no fue un quiebre súbito sino el desenlace de