Durante más de una década, investigadores de la ETH Zúrich persiguieron una molécula que el cuerpo humano exhala en silencio cada vez que quema grasa: la acetona. El fruto de esa búsqueda es un dispositivo portátil que, con la sencillez de un alcoholímetro, revela con precisión de laboratorio cómo funciona el metabolismo de una persona. En un momento en que la medicina avanza hacia lo personalizado, este aparato sugiere que monitorear la propia biología podría volverse tan cotidiano como respirar.