En el umbral de una nueva era espacial, la NASA traza con fechas concretas el camino hacia una presencia humana permanente en la Luna: no como destino final, sino como escuela para lo que viene después. Carlos García-Galán Castillo, director del programa Base Lunar, presentó ante académicos y funcionarios en El Escorial una hoja de ruta en tres fases que se extiende hasta 2032, respaldada por la confluencia inédita de voluntad pública y capital privado. La Luna, en esta visión, es el lugar donde la humanidad aprende a ser una especie interplanetaria antes de intentar Marte, y ese aprendizaje,