En las laderas abruptas de Las Peñas de Riglos, el fuego encontró durante varios días todo cuanto necesitaba para ser invencible: calor extremo, aire seco, viento incesante y un terreno que multiplicaba su fuerza. El director de extinción, Francho Aso, reconoció con honestidad lo que pocas veces se admite en voz alta: hubo momentos en que la naturaleza superó por completo la capacidad humana de respuesta. Lo que evitó una tragedia mayor no fue la victoria sobre el fuego, sino años de preparación silenciosa y la sabiduría de saber cuándo proteger primero a las personas.
Director de extinción: el incendio de Las Peñas de Riglos estuvo fuera de capacidad en varios momentos
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