El escrutinio no ha alterado el orden de los candidatos en 16 años
En Colombia, la noche electoral no suele mentir. Desde 2010, cada segunda vuelta presidencial ha confirmado en el escrutinio oficial lo que el preconteo anunció en la madrugada, con variaciones que nunca superaron un cuarto de punto porcentual. En 2026, la coincidencia entre ambos momentos alcanzó el 99,997 por ciento —cifra descrita como inédita— mientras Abelardo de la Espriella mantiene una ventaja sobre Iván Cepeda casi cuatro veces mayor que la máxima variación jamás registrada entre preconteo y escrutinio en la historia reciente del país.
- El país espera la certificación oficial mientras el preconteo muestra a De la Espriella con 0,96 puntos de ventaja sobre Cepeda, un margen que la historia sugiere es prácticamente irreversible.
- La Registraduría reportó una coincidencia del 99,997% entre el preconteo y el escrutinio de primer nivel, un nivel de precisión que la propia entidad calificó como sin precedentes en Colombia.
- Cerca de 9.000 jueces y notarios en 2.992 comisiones escrutadoras completaron el primer nivel de verificación física de actas, dejando pendientes solo los escrutinios departamentales y el del Consejo Nacional Electoral.
- La serie histórica desde 2010 —cuatro segundas vueltas, cero reversiones— pesa como evidencia silenciosa: ningún ajuste en los niveles restantes ha bastado jamás para cambiar al ganador.
Cuando cierran las urnas en Colombia, el preconteo de la Registraduría ofrece los primeros números de la noche. Son preliminares, pero desde 2010 nunca han fallado: en cuatro segundas vueltas presidenciales consecutivas, el candidato que lideraba al cerrar los centros de votación siguió siendo el ganador semanas después, cuando jueces y notarios terminaron de verificar físicamente cada acta.
Las variaciones entre ese primer anuncio y el escrutinio oficial han sido mínimas. En 2022, la diferencia entre preconteo y resultado definitivo fue de apenas 0,06 puntos porcentuales en la contienda entre Petro y Hernández. En 2018, Duque sumó algo más de 25.000 votos en el conteo formal sin que eso alterara el orden. La mayor variación del período ocurrió en 2014, entre Santos y Zuluaga, y aun así no llegó a 0,23 puntos porcentuales.
En 2026, Abelardo de la Espriella supera a Iván Cepeda por 0,96 puntos según el preconteo —250.830 votos de diferencia sobre más de 26 millones escrutados preliminarmente—. Ese margen es casi cuatro veces superior a la mayor variación jamás registrada entre preconteo y escrutinio en una segunda vuelta colombiana.
La Registraduría informó además que el escrutinio de primer nivel, realizado por cerca de 9.000 jueces y notarios en 2.992 comisiones, coincidió con el preconteo en un 99,997 por ciento, una cifra que la entidad describió como inédita. Aún restan los escrutinios de segundo nivel en los tribunales departamentales y la certificación final del Consejo Nacional Electoral, que es quien proclama oficialmente al presidente electo. Pero el peso de la historia apunta en una sola dirección.
Cuando cierran las urnas en una elección presidencial colombiana, la Registraduría transmite números que el país espera con ansiedad. Esos primeros resultados —el preconteo— son preliminares, pero casi siempre predicen quién ganará. Desde 2010, en cuatro segundas vueltas presidenciales, ninguno de esos números preliminares ha mentido. El candidato que ganaba en la noche electoral seguía ganando cuando los jueces y notarios terminaban de verificar físicamente cada acta de votación, semanas después.
La diferencia entre esos dos momentos —el preconteo de la noche y el escrutinio oficial— nunca ha superado 0,23 puntos porcentuales. En 2022, cuando Gustavo Petro derrotó a Rodolfo Hernández, la variación fue apenas de 0,06 puntos. Petro sumó 11.745 votos adicionales en el escrutinio, mientras que Hernández ganó 24.244. El margen se ajustó, pero el ganador no cambió. En 2018, Iván Duque obtuvo 25.236 votos más en el conteo oficial que en el preliminar, mientras que Gustavo Petro no varió. La diferencia fue de 0,12 puntos porcentuales.
En 2014, Juan Manuel Santos enfrentó a Óscar Iván Zuluaga en lo que resultó ser la segunda vuelta con mayor variación en ese período: 0,23 puntos porcentuales. Santos sumó 23.274 votos en el escrutinio; Zuluaga perdió 12.000. Aun así, Santos siguió siendo el ganador, y su ventaja no se alteró de forma significativa. Cuatro años antes, en 2010, Santos se enfrentó a Antanas Mockus con una diferencia de 0,11 puntos porcentuales entre preconteo y escrutinio. Santos ganó 24.742 votos adicionales; Mockus no varió.
Este año, Abelardo de la Espriella aventajó al candidato oficialista Iván Cepeda por 0,96 puntos porcentuales según el preconteo. De la Espriella obtuvo 12'959.542 votos frente a los 12'708.712 de Cepeda, sobre un total de 26'095.102 votos escrutados preliminarmente. Ese margen es casi cuatro veces mayor que la variación máxima jamás registrada entre preconteo y escrutinio en una segunda vuelta presidencial colombiana.
La Registraduría Nacional del Estado Civil informó que el preconteo y el escrutinio de primer nivel, adelantado en las últimas horas por cerca de 9.000 jueces y notarios en 2.992 comisiones escrutadoras, coincidieron en un 99,997 por ciento. La entidad describió ese nivel de coincidencia como inédito en la historia de Colombia. El escrutinio de primer nivel ya concluyó. Ahora le toca el turno a los tribunales departamentales en el escrutinio de segundo nivel, y finalmente al Consejo Nacional Electoral, que es quien proclama oficialmente al presidente electo.
Hasta que el CNE no certifique los resultados, los datos del preconteo siguen siendo preliminares. Pero la serie histórica disponible es clara: en las últimas cuatro segundas vueltas presidenciales en Colombia, el escrutinio no ha alterado el orden de los candidatos ni ha producido modificaciones superiores a un cuarto de punto porcentual. El preconteo es la transmisión de resultados que la Registraduría divulga en la noche electoral. El escrutinio, en cambio, es el proceso legal en el que jueces y funcionarios verifican físicamente las actas de votación y determinan los resultados definitivos. Esa diferencia entre uno y otro define cuántos votos se ajustan hacia arriba o hacia abajo una vez terminado el conteo formal. En esta ocasión, el margen de De la Espriella sobre Cepeda supera con creces las variaciones históricas, lo que sugiere que cualquier ajuste en los escrutinios de segundo y tercer nivel sería insuficiente para alterar el resultado.
Citações Notáveis
El nivel de coincidencia entre preconteo y escrutinio en 2026 es inédito en la historia de Colombia— Registraduría Nacional del Estado Civil
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué importa tanto la diferencia entre preconteo y escrutinio si históricamente ha sido tan pequeña?
Porque en democracia, la certeza es lo que permite que la gente acepte un resultado. Si esos números preliminares fueran impredecibles o se revirtieran con frecuencia, la legitimidad de la elección estaría en cuestión. El hecho de que en 16 años no haya habido sorpresas es lo que permite que el país confíe en el proceso.
Pero entonces, ¿por qué no proclaman al ganador la misma noche?
Porque la ley exige verificación. Los jueces y notarios tienen que revisar físicamente cada acta, confirmar que los números coincidan con lo que está escrito. Es un proceso lento, pero es lo que le da peso legal al resultado. El preconteo es información, no es sentencia.
En 2026, la diferencia es casi un punto porcentual. ¿Eso es mucho?
Es cuatro veces más que lo que hemos visto en las últimas cuatro segundas vueltas. Pero incluso si el escrutinio ajustara los números en la dirección opuesta —lo cual sería histórico—, tendría que cambiar casi un punto completo para revertir el resultado. Los datos históricos sugieren que eso no va a pasar.
¿Qué podría causar una variación grande entre preconteo y escrutinio?
Errores en la transmisión de datos, actas mal diligenciadas, votos nulos que se contaron de forma diferente. Pero esos errores tienden a distribuirse de manera aleatoria, no sistemática. Por eso las variaciones son tan pequeñas y no favorecen a un candidato sobre otro de forma consistente.
¿Entonces De la Espriella ya ganó?
Según los datos históricos y el margen actual, sí. Pero técnicamente no, hasta que el Consejo Nacional Electoral lo proclame oficialmente. Eso es lo que significa que el preconteo siga siendo preliminar.