Cada verano, las personas mayores se enfrentan a la tensión entre el deseo de mantenerse activas y los riesgos que el calor extremo impone sobre cuerpos más vulnerables. Profesionales sanitarios han respondido a este dilema con diez propuestas de ocio que buscan preservar tanto el movimiento como la seguridad, reconociendo que la inactividad tiene su propio precio. En el fondo, estas recomendaciones son una afirmación de dignidad: el verano no debería ser una estación de retiro forzado, sino una oportunidad de vivir con plenitud y cautela al mismo tiempo.