Cuando un gobierno declara abiertamente que su pueblo no volverá a elegir a sus líderes, algo fundamental en el contrato social se rompe. El presidente Daniel Ortega anunció el 20 de julio que Nicaragua no celebrará más elecciones libres, desencadenando una condena coordinada de diez naciones americanas que invocan no preferencias políticas, sino obligaciones internacionales compartidas. La respuesta, canalizada a través de la OEA, recuerda que la democracia no es un privilegio que los gobiernos otorgan, sino un derecho que los pueblos poseen.
Diez países condenan plan de Ortega para eliminar elecciones libres en Nicaragua
La población nicaragüense enfrenta la eliminación de derechos políticos fundamentales y la capacidad de elegir sus propios líderes mediante procesos democráticos.