Castigo colectivo cruel—un bombardeo económico contra la infraestructura
En La Habana, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel se reunió con legisladores demócratas estadounidenses para denunciar lo que llama el 'daño criminal' del bloqueo petrolero impuesto por la administración Trump, una política que amenaza con aranceles a quienes vendan crudo a la isla. Lo que los congresistas Pramila Jayapal y Jonathan Jackson presenciaron durante cinco días —bebés en riesgo, hospitales paralizados, ciudadanos golpeando ollas en la oscuridad— los llevó a calificar las sanciones como un 'castigo colectivo cruel'. En el fondo de este enfrentamiento late una pregunta que lleva décadas sin respuesta: si el aislamiento económico puede doblar a un gobierno sin destruir primero a su pueblo.
- El bloqueo petrolero específico impuesto por Trump este año ha dejado a Cuba sin combustible durante meses, con un único cargamento ruso que apenas alcanzaría para diez días de funcionamiento del país.
- Los apagones se prolongan, los hospitales no pueden operar, el agua escasea y los alimentos se pierden: la crisis energética ha convertido la vida cotidiana en una emergencia permanente para millones de cubanos.
- Algo inusual ha comenzado a ocurrir en Cuba: protestas callejeras, ollas golpeadas en la oscuridad, fogatas encendidas por ciudadanos que expresan un descontento que el gobierno ya no puede ignorar.
- Díaz-Canel ofrece diálogo bilateral mientras señala señales de apertura —liberación de presos, inversiones cubanoestadounidenses, cooperación con el FBI—, pero Washington, con Marco Rubio al frente, exige un cambio de régimen antes de cualquier alivio.
- Dos congresistas demócratas regresan a Washington con testimonios directos de la crisis y piden el fin inmediato del embargo petrolero, abriendo una grieta en el consenso político estadounidense sobre Cuba.
Miguel Díaz-Canel recibió en La Habana a los congresistas demócratas Pramila Jayapal y Jonathan Jackson en una reunión oficial que incluyó al canciller Bruno Rodríguez y miembros del parlamento cubano. Después, el presidente cubano publicó sus palabras en redes sociales: el bloqueo petrolero impuesto por Washington es, dijo, un 'daño criminal' que ha dejado cicatrices profundas en la infraestructura del país y en la vida de sus habitantes.
Los legisladores pasaron cinco días en la isla. Lo que vieron los transformó. En una declaración conjunta describieron las sanciones energéticas como 'castigo colectivo cruel —prácticamente un bombardeo económico contra la infraestructura del país'— y exigieron el fin inmediato del embargo petrolero. Vieron bebés prematuros en incubadoras sin electricidad, pacientes con cáncer sin tratamiento, niños sin escuela, negocios cerrados y familias incapaces de conservar alimentos. La producción interna apenas cubre el diez por ciento de lo que Cuba necesita.
El contexto agrava todo. La administración Trump añadió este año un bloqueo específico al petróleo, amenazando con aranceles a cualquier país que vendiera crudo a la isla. El primer cargamento en tres meses —un buque ruso con unos setecientos mil barriles— llegó hace poco a Matanzas, suficiente para mantener al país funcionando apenas diez días más. Mientras tanto, los apagones se alargan, el agua escasea y en algunas ciudades los cubanos han comenzado a protestar: golpean ollas en la oscuridad, encienden fogatas.
Díaz-Canel dice estar dispuesto a un 'diálogo bilateral serio y responsable', y señala gestos concretos: apertura a inversiones de cubanoestadounidenses, liberación de más de dos mil presos, cooperación con el FBI tras un incidente en febrero. Para Jayapal y Jackson, esas señales indican que el cambio es posible. Pero Marco Rubio insiste en que primero debe haber un cambio de régimen. Mientras esa distancia no se cierre, Cuba sigue sin petróleo y la gente sigue golpeando ollas en la oscuridad.
Miguel Díaz-Canel se sentó con dos legisladores demócratas estadounidenses en La Habana hace poco y les dijo algo que lleva semanas diciendo: que el bloqueo petrolero impuesto por Washington está destruyendo a Cuba. No fue una conversación privada. Fue una reunión oficial, con el canciller Bruno Rodríguez presente y miembros del parlamento cubano en la sala, y después Díaz-Canel lo publicó en redes sociales. Llamó al bloqueo "daño criminal". Dijo que las sanciones energéticas han dejado cicatrices en la infraestructura del país y en cómo viven los cubanos día a día.
Los dos congresistas que vinieron a verlo fueron Pramila Jayapal de Washington y Jonathan Jackson de Illinois. Pasaron cinco días en la isla. Lo que vieron los cambió. En una declaración conjunta, describieron lo que presenciaron como "castigo colectivo cruel—prácticamente un bombardeo económico contra la infraestructura del país". Pidieron que el embargo petrolero terminara de inmediato. Eso es lenguaje fuerte viniendo de legisladores estadounidenses.
El contexto es importante. Estados Unidos ha mantenido un embargo económico contra Cuba desde los años sesenta. Pero lo que pasó este año fue diferente. La administración Trump agregó un bloqueo específico al petróleo, amenazando con aranceles adicionales a cualquier país que le vendiera crudo a la isla. Hace una semana, un buque ruso llamado Anatoly Kolodkin llegó a Matanzas con cien mil toneladas de combustible—unos setecientos mil barriles. Expertos consultados por CNN dijeron que esa cantidad apenas mantendría funcionando el país poco más de diez días. Era el primer envío de petróleo en tres meses.
La escasez de combustible ha hecho que los apagones sean cada vez más largos. La infraestructura está deteriorada porque no hay dinero para mantenerla ni para invertir. Los hospitales están paralizados. El agua escasea porque los sistemas eléctricos fallan. Los alimentos no se pueden conservar. El transporte está quebrado. En algunas ciudades, algo inusual ha comenzado a suceder en Cuba: protestas. Gente golpeando ollas y cacerolas en la oscuridad, encendiendo fogatas.
Jayapal y Jackson vieron bebés prematuros en incubadoras en grave riesgo porque no hay electricidad. Vieron niños que no pueden ir a la escuela por falta de combustible. Vieron pacientes con cáncer sin acceso a tratamientos. Vieron negocios cerrados y familias incapaces de conservar alimentos mientras la producción apenas cubre el diez por ciento de lo que el país necesita. Eso es lo que llevaron de vuelta a Washington.
Díaz-Canel, por su parte, dijo que su gobierno está dispuesto a tener "un diálogo bilateral serio y responsable" con Washington para resolver las diferencias. Pero también acusa a Estados Unidos de intervenir y provocar la crisis. Los congresistas demócratas notan que Cuba ha dado "señales claras de que se trata de un nuevo momento para el país": abrió la economía a ciertas inversiones de cubanoestadounidenses, anunció la liberación de más de dos mil presos, y permitió que un equipo técnico del FBI investigara un tiroteo entre soldados cubanos y una lancha que ocurrió en febrero. Para Jayapal y Jackson, esos movimientos sugieren que el cambio es posible si Washington cambia su política.
Pero Marco Rubio, secretario de Estado de Trump, insistió hace una semana en que necesita haber un cambio de régimen en Cuba para que su economía mejore. Trump exige cambios políticos, económicos y de derechos humanos. Díaz-Canel dice que eso es intervención. CNN pidió comentarios al Departamento de Estado sobre las acusaciones de Díaz-Canel y espera respuesta. Mientras tanto, Cuba sigue sin petróleo, los apagones siguen siendo cada vez más largos, y la gente sigue golpeando ollas en la oscuridad.
Notable Quotes
Castigo colectivo cruel—prácticamente un bombardeo económico contra la infraestructura del país—que ha causado daños permanentes. Debe detenerse de inmediato.— Congresistas demócratas Pramila Jayapal y Jonathan Jackson
Denunció el daño criminal provocado por el bloqueo, en particular las consecuencias del cerco energético decretado por el actual gobierno de EE.UU.— Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Díaz-Canel eligió reunirse con congresistas demócratas específicamente, en lugar de con la administración Trump?
Porque los demócratas son los únicos en Washington que están dispuestos a escuchar. La administración Trump no va a cambiar su posición. Pero si puede mostrar que legisladores estadounidenses ven la crisis con sus propios ojos y la califican como "castigo colectivo cruel", eso crea presión política interna en Estados Unidos.
¿Qué tan grave es realmente la situación energética en Cuba en este momento?
Tan grave que está quebrando el país. Un buque ruso trae cien mil toneladas de combustible y eso solo dura diez días. Los hospitales no pueden funcionar. Los niños no van a la escuela. La gente está protestando en las calles, algo que casi nunca pasa en Cuba.
¿Cree que Trump va a cambiar de política después de esto?
No. Rubio ya dijo públicamente que necesita un cambio de régimen. Trump está usando el bloqueo como herramienta política, no como política económica. Para él, el objetivo es presionar a Díaz-Canel, no ayudar a Cuba.
Entonces, ¿qué logró realmente esta visita de los congresistas?
Documentación. Testimonio. Ahora hay legisladores estadounidenses que pueden decir en el Congreso que vieron bebés en incubadoras en riesgo, que vieron hospitales sin electricidad. Eso es más difícil de ignorar que un comunicado de prensa.
¿Hay alguna señal de que Cuba está intentando cambiar?
Sí. Liberó más de dos mil presos. Abrió la economía a inversiones de cubanoestadounidenses. Permitió que el FBI investigara un incidente. Son movimientos pequeños, pero son movimientos. El problema es que Trump exige cambios políticos más grandes, y Díaz-Canel no está dispuesto a ceder en eso.