En la zona costera de Habana del Este, el presidente Díaz-Canel participó en ejercicios de defensa territorial como parte de una práctica semanal que el gobierno cubano concibe como inseparable de la vida civil: prepararse para la guerra como condición para preservar la paz. La visita no fue solo un acto militar, sino también el escenario para anunciar transformaciones económicas y sociales que el gobierno presenta como una extensión de la misma lógica defensiva, donde la justicia social y la producción de alimentos son también formas de resistencia.