Al cierre del segundo trimestre de 2026, Chile contempla una deuda externa de 291.598 millones de dólares —el 72,6% de su PIB—, cifra que el Banco Central desglosa entre obligaciones públicas y privadas, con más de tres cuartas partes atadas al dólar estadounidense. Este dato no es solo un número: es el retrato de una economía profundamente integrada a los mercados globales, donde cada dólar producido carga consigo el peso de compromisos contraídos más allá de sus fronteras. Al mismo tiempo, un flujo constante de remesas hacia el exterior —580 millones de dólares por trimestre— recuerda que la