Casi imposible de erradicar, se oculta en masas densas de algas
El mejillón egipcio fue hallado en Cabo de Gata-Níjar y Carboneras, marcando su primera presencia confirmada en costas andaluzas. Esta especie invasora es casi imposible de erradicar y ya coloniza densamente otras regiones mediterráneas con hasta 15.000 individuos por metro cuadrado.
- Primer hallazgo confirmado en Andalucía: Isla de San Andrés (Carboneras) e Islote de San Pedro (Cabo de Gata-Níjar)
- Especie invasora originaria del Mar Rojo, entró al Mediterráneo por el Canal de Suez en el siglo XIX
- Densidades documentadas de hasta 15.000 individuos por metro cuadrado en otras regiones mediterráneas
- Primer avistamiento en España en 2020, en Mar Menor (Murcia) y costas de Comunidad Valenciana
Descubren ejemplares vivos de mejillón egipcio en aguas de Almería, especie invasora originaria del Mar Rojo que podría expandirse en el Mediterráneo.
Los investigadores del Programa de Gestión Sostenible del Medio Marino han confirmado lo que temían: el mejillón egipcio ha llegado a Andalucía. En aguas de Almería, frente a la Isla de San Andrés en Carboneras y el Islote de San Pedro en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, han encontrado ejemplares vivos de Brachidontes pharaonis, una especie invasora originaria del Mar Rojo que lleva más de un siglo colonizando el Mediterráneo sin control.
Por ahora, la presencia es limitada. Los organismos detectados constituyen focos aislados, no una invasión masiva. Pero la Junta de Andalucía no oculta su preocupación: las larvas pelágicas de este molusco pueden dispersarse con facilidad, y en otras regiones del Mediterráneo ya ha demostrado su capacidad para multiplicarse sin freno. No es una amenaza teórica. Es una amenaza que ya está sucediendo en otros lugares.
El mejillón egipcio entró en el Mediterráneo a través del Canal de Suez en el siglo XIX, lo que lo convierte en una especie lessepsiana, nombrada así por Ferdinand de Lesseps, el ingeniero francés que construyó el canal. Desde entonces ha viajado hacia el norte y el oeste, dejando un rastro de colonización. Fue visto por primera vez en el Mediterráneo en 1876, en Egipto. Para 1970 ya había alcanzado Malta. Un año después llegó a Sicilia. En pocas décadas se asentó en el Mediterráneo central con densidades que alcanzaron más de 15.000 individuos por metro cuadrado, desplazando a especies autóctonas con una eficiencia que asusta a los biólogos.
En España, el primer avistamiento de ejemplares vivos ocurrió en 2020, en el Mar Menor de Murcia y en la costa de la Comunidad Valenciana, en Jávea y Calpe. Ahora ha llegado a Almería. Su expansión hacia el norte de África también es documentada: ya está en Túnez. Ha colonizado Chipre, Grecia, Líbano, Israel, Siria y Turquía, donde es bastante frecuente. El molusco es pequeño, no supera los 40 milímetros, de color pardo oscuro, con finas costillas radiales que lo distinguen del mejillón común. Habita en las algas superficiales de zonas batidas por el oleaje, justo debajo del nivel medio de la marea, donde forma concentraciones densas que actúan como una barrera viva.
Lo que hace al mejillón egipcio particularmente problemático es que resulta casi imposible de erradicar. Se oculta en masas compactas de algas, y cualquier intento de control podría dañar tanto el hábitat como las especies autóctonas que conviven con él. Los gestores ambientales están atrapados: no pueden actuar sin causar daño colateral. En el caso específico de Almería, el molusco invasor comparte espacio con Mytilaster minimus, un pequeño mejillón autóctono, y ambos habitan en formaciones vegetales que se encuentran debajo de los arrecifes del gasterópodo colonial Dendropoma lebeche, catalogado como vulnerable. Por ahora, no parece que el invasor suponga una amenaza directa para la conservación de esta especie vulnerable, aunque la competencia por el espacio es una realidad que no puede ignorarse.
La detección en Almería marca un hito inquietante: la especie ha llegado a la costa andaluza. Los expertos no descartan que se expanda en los próximos años, replicando el patrón que ya ha seguido en otras regiones del Mediterráneo. Las larvas pelágicas viajan con las corrientes. No hay frontera que las detenga. Lo que sucedió en Malta, Sicilia, Grecia y Turquía podría suceder aquí. Y una vez que el mejillón egipcio se establece, es casi imposible sacarlo.
Citas Notables
La presencia de esta especie exótica invasora es puntual, aunque no se descarta que se expanda en los próximos años gracias a sus larvas pelágicas— Junta de Andalucía
El mejillón egipcio resulta casi imposible de erradicar, ya que se oculta en densas masas de algas y cualquier intento de control podría dañar tanto el hábitat como a las especies autóctonas— Programa de Gestión Sostenible del Medio Marino
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué es tan difícil detener a este mejillón si es tan pequeño?
Porque no vive solo. Se oculta en densas masas de algas. Si intentas sacarlo, destruyes el hábitat completo y matas a las especies que viven allí. Es un dilema sin salida fácil.
¿Cómo llegó al Mediterráneo desde el Mar Rojo?
A través del Canal de Suez, en el siglo XIX. El canal conectó dos mundos que estaban separados. Ahora, cualquier especie que quiera viajar entre ellos puede hacerlo. El mejillón fue una de las primeras en aprovechar esa ruta.
¿Qué significa que sea una especie lessepsiana?
Que debe su presencia en el Mediterráneo al Canal de Suez, nombrado así por quien lo construyó. Es una categoría de invasores que llegaron por esa vía. Hay muchos otros.
¿Cuán rápido se multiplica?
Lo suficientemente rápido como para alcanzar 15.000 individuos por metro cuadrado en otras partes del Mediterráneo. Eso es una alfombra viva. Desplaza a todo lo que encuentra.
¿Qué hace diferente a Almería?
Que es la primera vez que aparece en costas andaluzas. Hasta ahora estaba en Murcia y Valencia. Ahora está aquí. Y si sigue el patrón de otras regiones, no se detendrá.
¿Hay algo que se pueda hacer?
Monitoreo. Vigilancia constante. Pero erradicación real, casi imposible. Una vez que se establece, tienes que aprender a vivir con él.