A más de cien millones de años luz de distancia, un equipo de la Universidad de Copenhague ha encontrado en la galaxia UGC9050-Dw1 lo que los astrónomos buscaban desde hace décadas: un delgado hilo de estrellas llamado Oyashio que, como una huella dejada por la gravedad invisible, permite medir por primera vez la materia oscura en una galaxia más allá de la Vía Láctea. Este hallazgo no solo confirma que la materia que no podemos ver da forma al cosmos, sino que inaugura una nueva forma de escuchar lo que el universo ha guardado en silencio durante miles de millones de años.