A apenas 25 años luz de la Tierra, un mundo rocoso llamado GJ 3378b ha sido rescatado del olvido científico gracias a una recalculación de su masa, pasando de ser un planeta gaseoso sin interés astrobiológico a una supertierra que orbita dentro de la zona habitable de su estrella. Este hallazgo, fruto de la revisión paciente de datos astronómicos, nos recuerda que el universo no revela sus secretos de una sola vez, sino en capas sucesivas de comprensión. La humanidad ha encontrado un vecino cósmico prometedor, aunque la pregunta más profunda —si alberga atmósfera y, con ella, la posibilidad de