Descubren células madre que causan acumulación de grasa abdominal con la edad

El envejecimiento desbloquea el poder de estas células para evolucionar y expandirse
Un investigador del City of Hope explica por qué las células madre se vuelven más activas con la edad, no menos.

Con el paso de los años, el cuerpo humano no solo acumula experiencia: también acumula grasa de maneras que escapan al control consciente. Investigadores del City of Hope han identificado un tipo de célula madre —llamada preadipocito comprometido específico de edad, o CP-A— que despierta durante el envejecimiento y fabrica activamente nuevas células de grasa abdominal, independientemente de la dieta o el ejercicio. Este hallazgo, validado tanto en ratones como en tejido humano y publicado en la revista Science, sugiere que la expansión de la cintura en la madurez no es solo una cuestión de hábitos, sino de biología celular profunda. La ciencia se acerca así a una nueva frontera: intervenir en el envejecimiento desde sus raíces moleculares.

  • Millones de personas envejecen viendo crecer su abdomen sin razón aparente, y ahora la ciencia revela que hay un mecanismo celular oculto detrás de ese fenómeno.
  • Las células CP-A permanecen dormidas en organismos jóvenes, pero se activan agresivamente en la mediana edad, generando nuevas células de grasa de forma masiva y sostenida.
  • Experimentos de trasplante en ratones demostraron que esta capacidad de producción está codificada en las propias células envejecidas, no en el entorno del cuerpo que las aloja.
  • La vía de señalización LIFR fue identificada como el interruptor molecular que enciende este proceso en personas mayores, convirtiéndose en un blanco terapéutico de alto interés.
  • Los científicos planean ahora bloquear o eliminar las células CP-A, lo que podría transformar radicalmente el tratamiento de la obesidad asociada al envejecimiento.

Algo ocurre en el cuerpo con los años que no se explica solo por comer más o moverse menos. Muchas personas notan que su cintura se expande incluso cuando su peso permanece estable, como si la composición corporal se redistribuyera por cuenta propia. Investigadores del City of Hope acaban de encontrar una respuesta: un tipo de célula madre que despierta durante el envejecimiento y produce grasa abdominal de manera agresiva.

El hallazgo, publicado en Science, transforma la comprensión de la acumulación de grasa relacionada con la edad. Los científicos ya sabían que las células de grasa existentes pueden crecer con el tiempo, pero sospechaban que el cuerpo envejecido también generaba nuevas células constantemente. Para comprobarlo, colaboraron con colegas de UCLA y realizaron experimentos en ratones que luego validaron en tejido humano.

Cuando trasplantaron células madre adipocitarias de ratones viejos a ratones jóvenes, estas generaron una cantidad masiva de nuevas células de grasa. El experimento inverso produjo resultados modestos. Esto indicaba que la capacidad de producción agresiva estaba codificada en las propias células envejecidas. Mediante secuenciación de ARN de una sola célula, descubrieron que estas células permanecen dormidas en organismos jóvenes, pero en la mediana edad se transforman en una nueva población: los preadipocitos comprometidos específicos de edad, o CP-As.

A nivel molecular, el equipo identificó la vía de señalización LIFR como el mecanismo que instruye a las células CP-A para multiplicarse y convertirse en grasa. Los ratones jóvenes no dependen de esta señal, pero los viejos sí. Al analizar tejido adiposo humano de distintas edades, los investigadores encontraron células similares a las CP-As, más abundantes en personas de mediana edad y con alta capacidad para generar grasa.

Este descubrimiento abre una nueva vía terapéutica: en lugar de reducir únicamente el tamaño de las células de grasa existentes, ahora es posible imaginar tratamientos que bloqueen o eliminen las CP-As antes de que actúen. Si los científicos logran interferir con este proceso, podrían transformar el abordaje de la obesidad relacionada con el envejecimiento, mejorando no solo la apariencia sino también la salud metabólica y la longevidad.

Algo sucede en nuestro cuerpo con los años que no tiene que ver simplemente con comer más o moverse menos. Muchas personas descubren que su cintura se expande incluso cuando la báscula no se mueve, como si el cuerpo estuviera redistribuyendo su composición sin permiso. Investigadores del City of Hope acaban de identificar por qué ocurre esto: un tipo de célula madre que despierta durante el envejecimiento y comienza a producir grasa abdominal de manera agresiva.

Este hallazgo, publicado en la revista Science, cambia la forma en que entendemos la acumulación de grasa relacionada con la edad. Durante décadas, los científicos sabían que las células de grasa existentes pueden crecer más grandes con el tiempo. Pero el equipo de investigadores sospechaba que algo más estaba sucediendo: que el cuerpo envejecido no solo agrandaba las células de grasa que ya tenía, sino que también estaba generando nuevas constantemente. Para probarlo, colaboraron con colegas de UCLA y realizaron una serie de experimentos en ratones que luego validaron en tejido humano.

La investigación se enfocó en las células madre progenitoras adipocitarias, células especializadas presentes en el tejido graso blanco que pueden transformarse en células de grasa completamente desarrolladas. Cuando los investigadores trasplantaron estas células de ratones viejos a ratones jóvenes, algo notable ocurrió: las células viejas generaron una cantidad masiva de nuevas células de grasa. En el experimento inverso, cuando trasplantaron células jóvenes a ratones viejos, produjeron relativamente pocas nuevas células de grasa. Esto sugería que la capacidad de producción agresiva estaba codificada en las propias células viejas, no en el ambiente del cuerpo envejecido.

Usando secuenciación de ARN de una sola célula, una técnica que permite examinar la actividad genética en células individuales, los investigadores descubrieron algo sorprendente: estas células madre permanecen relativamente dormidas en ratones jóvenes, pero en ratones de mediana edad se despiertan y comienzan a trabajar intensamente. Más aún, el envejecimiento transforma algunas de estas células en una nueva población que los científicos llamaron preadipocitos comprometidos específicos de edad. Estas células CP-A aparecen únicamente durante el envejecimiento y demostraron ser especialmente efectivas en la producción de nuevas células de grasa, lo que explicaría por qué los ratones mayores ganaban más grasa abdominal incluso sin cambios en su ingesta calórica.

Para entender cómo funciona este proceso a nivel molecular, el equipo identificó una vía de señalización crucial llamada receptor del factor inhibidor de leucemia, o LIFR. Esta vía actúa como un sistema de comunicación que instruye a las células CP-A para que se multipliquen y se conviertan en células de grasa. Lo fascinante es que los ratones jóvenes no necesitan esta señal para producir grasa, pero los ratones viejos sí. El LIFR se convierte en esencial durante el envejecimiento, activando un proceso que de otro modo permanecería inactivo.

Para determinar si estos hallazgos podrían aplicarse a los humanos, el equipo analizó muestras de tejido adiposo de personas de diferentes edades usando el mismo enfoque de secuenciación. Identificaron células que se parecían a las CP-As recién descubiertas, y encontraron que eran más abundantes en el tejido de personas de mediana edad. Estas células humanas también mostraron una fuerte capacidad para generar nuevas células de grasa, sugiriendo que un mecanismo biológico similar opera en nuestros cuerpos.

Este descubrimiento abre una puerta completamente nueva para abordar la obesidad relacionada con la edad. En lugar de enfocarse únicamente en reducir el tamaño de las células de grasa existentes, los investigadores ahora pueden considerar formas de bloquear o eliminar las células CP-A antes de que generen nuevas células de grasa. Los científicos planean continuar rastreando estas células en estudios con animales, investigar cómo se comportan específicamente en humanos, y explorar estrategias terapéuticas para interferir con su producción. Si tienen éxito, estos enfoques podrían revolucionar la forma en que tratamos la acumulación de grasa abdominal que comúnmente acompaña al envejecimiento, mejorando no solo la apariencia sino también la salud metabólica y la longevidad.

El envejecimiento desbloquea el poder de estas células para evolucionar y expandirse, lo opuesto a lo que ocurre con la mayoría de las células madre adultas
— Adolfo Garcia-Ocana, Ph.D., presidente del Departamento de Endocrinología Molecular y Celular en City of Hope
Entender el papel de las CP-As en los trastornos metabólicos y cómo estas células emergen durante el envejecimiento podría llevar a nuevas soluciones médicas para reducir la grasa abdominal
— Qiong (Annabel) Wang, Ph.D., coautora del estudio
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué es importante que descubramos que hay nuevas células de grasa siendo creadas, en lugar de solo células existentes que crecen más grandes?

Model

Porque cambia completamente dónde apuntamos el tratamiento. Si solo las células existentes se agrandaban, podrías intentar reducir su tamaño. Pero si el cuerpo está constantemente fabricando nuevas células de grasa, necesitas detener la fábrica misma.

Inventor

¿Y por qué estas células CP-A solo se activan cuando envejecemos? ¿Qué las despierta?

Model

Eso es lo que todavía estamos descubriendo. Sabemos que la vía LIFR juega un papel crucial, pero es como si el envejecimiento fuera una llave que abre una puerta que en los cuerpos jóvenes permanece cerrada. El cuerpo viejo necesita esa señal para producir grasa; el cuerpo joven no.

Inventor

¿Significa esto que engordar con la edad es inevitable?

Model

No necesariamente inevitable, pero sí biológicamente predeterminado a menos que hagamos algo al respecto. Lo que este descubrimiento nos da es un blanco específico. Antes era como luchar contra una sombra; ahora sabemos exactamente qué célula está causando el problema.

Inventor

¿Cuán lejos estamos de un tratamiento real?

Model

Todavía hay un camino por recorrer. Primero necesitamos entender completamente cómo funcionan estas células en humanos, no solo en ratones. Luego necesitamos encontrar formas seguras de bloquearlas sin dañar otras funciones del cuerpo. Pero tener el objetivo identificado es el primer paso importante.

Inventor

¿Qué pasa si simplemente bloqueamos LIFR?

Model

Esa es la pregunta que los investigadores se están haciendo ahora. Pero tienes que ser cuidadoso: LIFR probablemente tiene otras funciones en el cuerpo. Bloquear algo sin entender todas sus consecuencias puede crear nuevos problemas mientras resuelves uno.

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