En las profundidades del Parque Nacional Lomami, en la República Democrática del Congo, la ciencia acaba de reconocer lo que los lugareños ya sabían: existe un mono de labios anaranjados que vivía oculto en las copas más altas de la selva. Tras casi dos décadas de avistamientos esquivos y análisis rigurosos, el Colobus congoensis se convierte en el quinto primate africano descubierto en setenta y cinco años, un recordatorio de que la naturaleza guarda secretos incluso en la era de la exploración total. Su reconocimiento oficial abre la puerta a su protección, pero también plantea una pregunta