Los números que ves son los que se reportan, pero hay circulación que no se captura
En el corazón del invierno austral, Argentina atraviesa un momento epidemiológico de equilibrios frágiles: las enfermedades transmitidas por mosquitos ceden terreno mientras los virus respiratorios siguen su curso estacional previsible. Una alarma de ébola que sacudió brevemente al sistema sanitario fue resuelta con prontitud, recordándonos que la vigilancia constante es el precio de la tranquilidad colectiva. El país no enfrenta emergencias extraordinarias, pero las autoridades advierten que la calma no debe confundirse con descuido.
- La influenza A (H3N2) domina el escenario respiratorio invernal con más de 3.000 internaciones graves acumuladas y una positividad ambulatoria del 41 por ciento que mantiene al sistema sanitario en alerta moderada.
- El dengue y la chikungunya retroceden semana a semana, pero un repunte silencioso de casos probables en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Santa Fe enciende señales de advertencia sobre posibles subregistros.
- Una mujer mayor de 60 años fue aislada en Ezeiza tras regresar de Uganda con fiebre y síntomas alarmantes, desatando un protocolo de emergencia que involucró a la OMS y a múltiples jurisdicciones.
- Las pruebas del ANLIS Malbrán descartaron ébola, paludismo, meningitis y encefalitis; el diagnóstico apuntó a una bacteria intestinal, y la paciente evoluciona favorablemente.
- Las autoridades piden reforzar la vigilancia epidemiológica provincial para evitar que la aparente calma oculte rebrotes que podrían escalar si no se detectan a tiempo.
El panorama epidemiológico argentino a mitad de año presenta una imagen de contrastes. Los virus respiratorios siguen su avance invernal esperado, con la influenza A H3N2 como protagonista principal y 3.081 internaciones graves acumuladas desde enero. El subclado K, identificado por el ANLIS Malbrán, representa el 95 por ciento de las muestras caracterizadas en 2026, con mayor concentración en el Noroeste y la región Centro. El Virus Sincicial Respiratorio mostró un leve repunte reciente, mientras el SARS-CoV-2 circula en niveles mínimos.
En el frente de las arbovirosis, el panorama es más alentador. La chikungunya lleva semanas en descenso sostenido desde la semana 16, con apenas 27 nuevos casos en el último período y un acumulado de 2.785, concentrado casi en su totalidad en el Noroeste argentino. El dengue registró un único caso nuevo en la Ciudad de Buenos Aires, sin antecedentes de viaje, dejando el total anual en 69 casos. Sin embargo, las autoridades no bajan la guardia: detectaron un incremento en notificaciones de casos probables en varias provincias y advierten que el subregistro podría encubrir un rebrote incipiente.
El episodio que más tensión generó en los últimos días fue el de una mujer de más de 60 años aislada el 22 de junio al llegar por Ezeiza desde Uganda, con fiebre, cefalea y diarrea. El sistema sanitario activó protocolos de emergencia, notificó a la OMS y puso bajo seguimiento a sus contactos locales e internacionales. Los estudios del ANLIS Malbrán descartaron ébola, paludismo, meningitis, encefalitis e infecciones por rickettsias. El hallazgo de Escherichia coli enteropatógena orientó el diagnóstico hacia una causa bacteriana tratable. La paciente evoluciona favorablemente y la vigilancia sobre sus contactos fue suspendida una vez confirmado el descarte. El mensaje oficial es de tranquilidad, pero con la claridad de que la vigilancia epidemiológica activa sigue siendo indispensable.
El panorama epidemiológico argentino de mediados de año presenta un escenario de contrastes. Mientras los virus que circulan por las vías respiratorias mantienen su avance esperado para la estación invernal, las enfermedades transmitidas por mosquitos muestran un retroceso sostenido. Y en un capítulo que generó alarma hace apenas días, las autoridades sanitarias descartaron por completo cualquier riesgo de ébola en el territorio nacional.
Según el Boletín Epidemiológico Nacional correspondiente a la semana 24, la influenza A en su variante H3N2 sigue siendo el virus respiratorio predominante. El Virus Sincicial Respiratorio ha mostrado un leve repunte en los últimos días, mientras que el SARS-CoV-2 circula en niveles mínimos. Las internaciones por infecciones respiratorias graves acumulan 3.081 casos desde el inicio del año, con 167 nuevos ingresos solo en los últimos siete días. En los pacientes ambulatorios, la positividad descendió al 41 por ciento, lo que sugiere un control relativo de la propagación.
La vigilancia genómica realizada por el ANLIS Malbrán identificó que el subclado K (J.2.4.1) de la influenza A representa el 95 por ciento de las muestras caracterizadas durante 2026. En la última semana se sumaron 24 casos nuevos de esta cepa. Las regiones del Noroeste Argentino y Centro concentran la mayor carga de esta variante, con 199 casos acumulados entre ambas zonas, un incremento de 15 notificaciones respecto del reporte anterior. Este patrón geográfico ha orientado el foco de atención sanitaria hacia esas provincias.
El cuadro de las arbovirosis es radicalmente distinto. La chikungunya mantiene su descenso ininterrumpido desde la semana 16. En el período más reciente se notificaron apenas 27 nuevos casos, 37 menos que la semana anterior. El total acumulado de la temporada alcanza los 2.785 casos confirmados y probables, de los cuales el 96 por ciento se concentra en el Noroeste Argentino. El dengue, por su parte, registró un único caso nuevo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires sin antecedentes de viaje. No hubo otras confirmaciones en el resto del país durante la semana 24, por lo que el acumulado anual se mantiene en 69 casos, con un 55 por ciento de origen autóctono y el resto importado.
Sin embargo, las autoridades advierten que pese a la baja circulación nacional, en las últimas semanas se detectó un incremento en la notificación de casos probables en provincias como Buenos Aires, Córdoba, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tucumán y Santa Fe. Por eso insisten en reforzar la vigilancia epidemiológica y completar los estudios diagnósticos para evitar subregistros que podrían enmascarar un rebrote.
El episodio que generó mayor preocupación en los últimos días involucró a una mujer de más de 60 años que fue aislada el 22 de junio al regresar por Ezeiza con síntomas de fiebre, dolor de cabeza y diarrea. Había viajado a Uganda. Las pruebas del ANLIS Malbrán descartaron tanto ébola como paludismo. Los estudios complementarios también descartaron meningitis, encefalitis e infecciones por rickettsias. Se detectó Escherichia coli enteropatógena en muestras fecales, lo que orientó el diagnóstico hacia otra patología. La paciente permanece internada con evolución favorable.
Los contactos del caso fueron notificados a sus países de residencia y a la Organización Mundial de la Salud a través del Centro Nacional de Enlace. Los contactos locales quedaron bajo seguimiento de las jurisdicciones correspondientes hasta que se confirmó el descarte de ébola, momento en que se suspendió esa vigilancia. El mensaje que transmiten las autoridades es de tranquilidad respecto de enfermedades emergentes, pero enfatizan la necesidad de mantener la vigilancia ante los virus respiratorios estacionales y los posibles rebrotes de arbovirosis en las provincias más comprometidas.
Citações Notáveis
Las autoridades advierten que pese a la baja circulación nacional, en las últimas semanas se detectó un incremento en la notificación de casos probables en provincias como Buenos Aires, Córdoba, CABA, Tucumán y Santa Fe— Boletín Epidemiológico Nacional, semana 24
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué el descenso en dengue y chikungunya es tan marcado justo ahora?
Estamos en invierno en el hemisferio sur. Los mosquitos que transmiten estas enfermedades tienen menos actividad con temperaturas bajas. Es el ciclo natural. Pero lo que preocupa es que hay señales de casos probables aumentando en algunas provincias, así que no es momento para bajar la guardia.
¿Y esa paciente de Uganda? ¿Qué tan cerca estuvimos de un brote de ébola?
Los síntomas eran compatibles: fiebre, dolor de cabeza, diarrea, y tenía antecedentes de viaje a una zona de riesgo. Pero las pruebas fueron negativas. Resultó ser una infección bacteriana. El sistema funcionó como debería: aislamiento rápido, diagnóstico preciso, descarte confirmado.
¿Entonces los virus respiratorios son ahora la prioridad?
Son la prioridad estacional. La influenza A H3N2 es predominante, y aunque los números están dentro de lo esperado para invierno, hay 3.081 internaciones graves acumuladas. No es algo menor. El Noroeste y Centro concentran la mayor carga.
¿Qué significa que el 95 por ciento de las muestras sean del subclado K?
Significa que hay una cepa dominante muy clara. Facilita el seguimiento, permite anticipar cómo se comportará el virus. Pero también significa que si esa cepa tiene características de mayor transmisibilidad, la mayoría de los casos la llevarán.
¿Por qué insisten tanto en reforzar la vigilancia si los números bajan?
Porque los números que ves son los que se reportan. Si hay provincias donde están detectando más casos probables sin confirmar, eso puede ser un indicador de que hay circulación que no se está capturando completamente. Es la diferencia entre ver lo que pasa y ver todo lo que pasa.