Prácticamente toda Venezuela está en manos de los castristas
Cinco días después de que miles de cubanos salieran a las calles en protesta por el hambre, los apagones y la falta de medicinas, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez llegó en silencio a La Habana para estrechar la mano de Díaz-Canel. El gesto, discreto pero cargado de significado, revela la profundidad de una alianza que va mucho más allá de la retórica revolucionaria: una red de petróleo, seguridad y dependencia mutua que sostiene a dos gobiernos mientras sus pueblos padecen la escasez. En el gran relato de las solidaridades entre regímenes, este viaje no anunciado habla más por lo que oculta que por lo que muestra.
- Las protestas del 11 y 12 de julio sacudieron Cuba con una fuerza que el gobierno no anticipaba: un muerto, decenas de heridos y cerca de cien detenidos reclamando comida, medicinas y luz eléctrica.
- En plena tormenta política, Rodríguez voló a La Habana sin aviso previo, dejando apenas tres tuits y cuatro fotografías como rastro de una reunión que el mundo entero observaba con lupa.
- Venezuela y Cuba mantienen una relación económica opaca valorada en más de 60.000 millones de dólares, que incluye petróleo, seguridad, sanidad y control electoral, con presencia cubana en prácticamente todas las estructuras del Estado venezolano.
- La oposición venezolana denuncia que Maduro desvía hacia Cuba combustible, vacunas y recursos internacionales mientras sus propios ciudadanos carecen de lo más básico, repitiendo un patrón de prioridades que castiga a ambos pueblos.
- El viaje de Rodríguez, lejos de ser un simple gesto de solidaridad, expone la fragilidad y la dependencia recíproca de dos gobiernos que se sostienen mutuamente frente a la presión interna e internacional.
A vuelo de pájaro y sin aviso previo, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez llegó a La Habana el viernes 16 de julio para reunirse con Miguel Díaz-Canel. El viaje fue tan discreto que apenas dejó rastro: tres tuits y cuatro fotografías fueron todo lo que trascendió de un encuentro que ocurría cinco días después de las protestas más intensas que ha vivido Cuba en décadas.
Las manifestaciones del 11 y 12 de julio habían sacudido la isla con una fuerza inesperada. La gente salió a las calles por la escasez de alimentos y medicinas, por los apagones que dejaban barrios enteros a oscuras. El saldo fue duro: un muerto, decenas de heridos y alrededor de cien detenidos. En ese contexto, Rodríguez llegó con un mensaje de respaldo, denunciando el bloqueo estadounidense y la que llamó arremetida imperial contra Cuba. Díaz-Canel respondió evocando los lazos de cooperación entre ambas naciones.
El viaje no pasó desapercibido. Un periodista había alertado días antes sobre el misterioso desplazamiento del avión presidencial venezolano rumbo a La Habana. Juan Guaidó, presidente encargado según la oposición, denunció que mientras el mundo rechazaba la represión en Cuba, Maduro seguía financiando al régimen. La fotografía de Rodríguez junto a Díaz-Canel, dijo, representaba el desprecio por el ser humano.
Lo que permanece en la sombra son los detalles reales de esa reunión y el verdadero costo de la alianza. En 22 años de chavismo nunca se ha hecho público cuánto le cuesta a Venezuela sostener a Cuba. Transparencia Internacional ha registrado más de 60.000 millones de dólares en cooperación bilateral, que abarca desde el suministro de petróleo hasta la presencia cubana en la seguridad personal de Maduro, el sector militar, la sanidad, las telecomunicaciones y los sistemas electorales.
Hay indicios de que Venezuela intenta desviar vacunas internacionales hacia Cuba, tal como desvía el combustible que compra a Irán mientras deja a sus propios ciudadanos sin gasolina. La visita de Rodríguez, entonces, no fue solo un gesto político: fue un recordatorio de que esta alianza se mantiene viva sin importar el costo para los pueblos de ambos países.
A vuelo de pájaro, sin aviso previo, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez llegó a La Habana el viernes 16 de julio para encontrarse con el presidente cubano Miguel Díaz-Canel. El viaje fue tan discreto que apenas dejó rastro público: tres líneas en Twitter y cuatro fotografías fueron todo lo que trascendió de un encuentro que ocurría apenas cinco días después de que miles de cubanos salieran a las calles en protestas sin precedentes.
Las manifestaciones del 11 y 12 de julio habían sacudido la isla con una intensidad que el gobierno no esperaba. La gente protestaba por la escasez de alimentos y medicinas, por los apagones que dejaban barrios enteros sin luz. El saldo fue crudo: un muerto, decenas de heridos, alrededor de cien personas detenidas. En ese contexto de turbulencia, Rodríguez llegó con un mensaje de respaldo. Escribió en redes que había sostenido una reunión extraordinaria con las más altas autoridades cubanas, que llevaba la solidaridad del presidente Nicolás Maduro y del pueblo venezolano frente a lo que llamó la arremetida imperial contra Cuba. Denunció también el bloqueo estadounidense, al que calificó de criminal, y la campaña político-comunicacional que, según ella, se intensificaba contra la isla. Díaz-Canel respondió con su propio mensaje, mencionando los vínculos de cooperación entre ambas naciones y la lucha conjunta contra la pandemia.
Pero el viaje no pasó desapercibido para todos. Dos días antes de que Rodríguez llegara a La Habana, el periodista Federico Black había alertado en Twitter sobre un misterioso vuelo del avión presidencial venezolano A319 rumbo a Cuba, transportando solo personalidades del gobierno de Caracas. La noticia molestó profundamente al gobierno interino de Venezuela. Juan Guaidó, quien se presenta como presidente encargado, denunció que mientras el mundo rechazaba la represión en Cuba, el régimen de Maduro financiaba a la isla. Agregó que la fotografía de Delcy y Díaz-Canel juntos representaba el desprecio por el ser humano, no los valores de los venezolanos y cubanos que luchan por libertad y democracia.
Lo que permanece en la sombra son los detalles de lo que realmente se discutió en esa reunión. Durante los 22 años que lleva el gobierno chavista en el poder, nunca se ha hecho público cuánto le cuesta a Venezuela mantener financieramente a Cuba. La relación económica se construye sobre cifras opacas. Venezuela suministraba 90.000 barriles diarios de petróleo a Cuba, cantidad que ha disminuido en los últimos dos años debido al colapso de la producción de PDVSA. Pero el petróleo es solo una parte. Transparencia Internacional ha registrado más de 60.000 millones de dólares facturados por la isla en este período, cifra que abarca múltiples rubros de cooperación bilateral.
La penetración cubana en Venezuela va mucho más allá de lo económico. Los cubanos están presentes en la seguridad personal de Maduro, en el sector militar, en la sanidad, en la educación, en el deporte, en los sistemas de identificación y migración, en asuntos electorales, en telecomunicaciones. Prácticamente toda Venezuela está bajo influencia castrista. El lado represivo también corre a cargo de los cubanos, y ahora también el sanitario, con el control de las vacunas anticovid. A pesar de la oposición de los gremios médicos, Maduro ha obligado a 10.000 venezolanos a vacunarse con la Abdala cubana, que aún se encuentra en fase experimental.
Hay especulaciones de que el régimen venezolano intenta desviar las vacunas internacionales destinadas a la población hacia Cuba, tal como desvía la gasolina y el diesel que compra a Irán mientras deja a los venezolanos sin combustible. Es un patrón que se repite: mientras Cuba enfrenta escasez de alimentos y medicinas, Venezuela le envía recursos que sus propios ciudadanos necesitan desesperadamente. La visita de Rodríguez, entonces, no fue solo un gesto de solidaridad política. Fue un recordatorio de una relación económica y de seguridad que mantiene a ambos gobiernos unidos, sin importar el costo para sus pueblos.
Citações Notáveis
Mientras el mundo rechaza la represión y la persecución, la dictadura de Maduro financia a Cuba— Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela
Esa foto representa el desprecio por el ser humano, no representa a los venezolanos y cubanos que luchamos por libertad y democracia— Juan Guaidó
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué una visita tan discreta? Si era un gesto de solidaridad, ¿por qué no anunciarla?
Porque los detalles incómodos no se anuncian. Un vuelo no oficial, sin comunicado previo, permite negar o minimizar lo que se discutió. La solidaridad pública es para las redes sociales; lo que realmente importa ocurre en privado.
¿Qué tan profunda es la dependencia de Cuba respecto a Venezuela?
Tan profunda que sin Venezuela, Cuba no sobrevive. El petróleo, las divisas, los servicios de seguridad. Pero esa dependencia también es política: ambos gobiernos necesitan demostrarse mutuamente que son aliados inquebrantables frente a Estados Unidos.
¿Y los venezolanos? ¿Qué reciben a cambio de financiar a Cuba?
Esa es la pregunta que nadie quiere responder. Reciben presencia cubana en sus instituciones, control de seguridad, represión. Pero en términos de bienestar, de alimentos, de gasolina, de medicinas: casi nada. Los recursos se van hacia La Habana.
¿Por qué Guaidó se molestó tanto?
Porque la visita es un símbolo de que Maduro sigue en control, que sigue teniendo aliados internacionales, que sigue siendo capaz de hacer gestos diplomáticos. Para Guaidó, es una prueba de que su gobierno interino no tiene poder real.
¿Qué pasa ahora con las protestas en Cuba?
Continúan siendo sofocadas. Pero la visita de Rodríguez envía un mensaje claro: Díaz-Canel no está solo, tiene respaldo regional. Eso puede tranquilizar al gobierno cubano, pero no resuelve la escasez de alimentos ni los apagones que causaron las protestas.