De 222 millones de dólares en 2020 a 1.170 millones en 2025
Entre Bogotá y Caracas, dos naciones que estuvieron al borde del silencio diplomático retoman el hilo de una conversación que alguna vez valió miles de millones. La visita del ministro colombiano Edwin Palma al Palacio de Miraflores no es solo un gesto protocolar: es la señal de que el comercio, la energía y la seguridad vuelven a ser terreno compartido entre vecinos que el aislamiento casi convirtió en extraños. En un momento en que Venezuela navega una transición incierta y Colombia busca ser puente regional, este reencuentro plantea una pregunta más profunda: ¿puede la interdependencia económica sanar lo que la política fracturó?
- El comercio bilateral, que se desplomó a apenas 222 millones de dólares en 2020, ha escalado a 1.170 millones en 2025, pero aún está muy lejos de los 7.000 millones que ambos países intercambiaban en su mejor momento.
- La reunión en Miraflores entre Delcy Rodríguez y el ministro Palma ocurre en un contexto de alta tensión regional, semanas después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro a principios de enero.
- Petro ha apostado por una diplomacia activa: propuso un diálogo tripartito con Estados Unidos para estabilizar Venezuela y llevó la idea de involucrar a Ecopetrol directamente a la Casa Blanca en su reunión con Trump.
- Ambos gobiernos han acordado una próxima reunión entre Petro y Rodríguez para profundizar acuerdos energéticos y comerciales, aunque sin fecha ni lugar confirmados aún.
En el Palacio de Miraflores, Delcy Rodríguez recibió el viernes al ministro colombiano de Minas y Energía, Edwin Palma, en un encuentro que representa un nuevo capítulo en la reapertura diplomática entre Venezuela y Colombia. Palma llegó como enviado del presidente Gustavo Petro, quien días antes había hablado por teléfono con Rodríguez para acordar reuniones de alto nivel. Los detalles de lo conversado no fueron divulgados, pero la presidencia venezolana confirmó que se abordaron temas de interés mutuo.
El contexto hace que el encuentro sea aún más significativo. En 2020, el intercambio comercial entre ambos países había caído a su mínimo histórico: 222 millones de dólares, una sombra de los más de 7.000 millones que se movían entre ambas economías en 2008. Las relaciones diplomáticas estuvieron cortadas entre 2019 y 2022. La recuperación comenzó cuando Petro asumió el gobierno colombiano y decidió reanudar los vínculos con Caracas; en 2025, el comercio bilateral llegó a 1.170 millones de dólares, un crecimiento del 4,1 por ciento respecto al año anterior.
Petro ha ido más lejos que la simple normalización comercial. A principios de enero propuso un diálogo tripartito que incluyera a Estados Unidos para estabilizar Venezuela, y en su reunión con Donald Trump el 3 de febrero planteó que Ecopetrol, la petrolera estatal colombiana, participara en la reactivación económica venezolana. La agenda que emerge de estos contactos abarca energía, comercio y seguridad, y ambos gobiernos han acordado que Petro y Rodríguez se reúnan próximamente para profundizar esos acuerdos. Lo que está en juego es la posibilidad de que dos vecinos que casi se volvieron extraños logren reconstruir una relación capaz de beneficiar a sus poblaciones y contribuir a la estabilidad de una región que lleva años bajo tensión.
En el Palacio de Miraflores, la sede del poder ejecutivo en Caracas, Delcy Rodríguez recibió el viernes al ministro colombiano de Minas y Energía, Edwin Palma, en una reunión que marca un nuevo capítulo en la reapertura diplomática entre Venezuela y Colombia. Palma llegaba como parte de una delegación enviada por el presidente colombiano Gustavo Petro, quien días antes había hablado por teléfono con Rodríguez para acordar encuentros de alto nivel. Los detalles específicos de lo conversado en Miraflores no fueron divulgados, pero la oficina de prensa presidencial venezolana confirmó que el encuentro abordó "temas de interés para ambas naciones".
La reunión ocurre en un contexto de reconstrucción de lazos comerciales que casi se extinguieron. Hace apenas seis años, en 2020, el intercambio bilateral había caído a su punto más bajo: apenas 222 millones de dólares. Esto representaba el colapso de una relación que en 2008 había alcanzado más de 7.000 millones de dólares anuales. La ruptura fue profunda, con las relaciones diplomáticas cortadas entre 2019 y 2022, mientras la crisis económica y política en Venezuela se profundizaba.
La recuperación comenzó cuando Petro asumió el gobierno colombiano y decidió reanudar los vínculos comerciales con su vecino. Los números más recientes muestran una trayectoria de mejora: en 2024, el comercio bilateral alcanzó 1.124 millones de dólares, y en 2025 creció a 1.170 millones, un incremento del 4,1 por ciento. Aunque estas cifras están aún lejos del pico histórico, representan una tendencia clara de normalización después de años de aislamiento.
Petro ha sido particularmente activo en buscar una solución a la crisis venezolana. A principios de enero, propuso a Rodríguez un diálogo tripartito que incluyera a Estados Unidos, con el objetivo de estabilizar la sociedad venezolana y evitar una escalada de violencia. Esa propuesta llegaba días después de que fuerzas estadounidenses capturaran al presidente Nicolás Maduro el 3 de enero. Más recientemente, en una reunión con el presidente estadounidense Donald Trump en la Casa Blanca el 3 de febrero, Petro planteó la posibilidad de que Ecopetrol, la petrolera estatal colombiana, participara en la reactivación económica de Venezuela.
La agenda que emerge de estos contactos es clara: energía, comercio y seguridad. La prensa presidencial venezolana señaló que el objetivo de los próximos encuentros entre Petro y Rodríguez es "continuar avanzando en materia económica, energética y de seguridad". Aunque no se ha fijado fecha ni lugar para una reunión presidencial, ambos gobiernos han acordado que ocurra "próximamente". Lo que está en juego es la posibilidad de que dos economías vecinas, que alguna vez fueron socios comerciales importantes, logren reconstruir una relación que beneficie a ambas poblaciones y contribuya a la estabilización de una región que ha vivido años de tensión.
Citações Notáveis
Continuar avanzando en materia económica, energética y de seguridad— Oficina de prensa de la Presidencia de Venezuela, sobre objetivos de futuras reuniones
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué es significativo que Petro esté buscando que Ecopetrol participe en Venezuela?
Porque señala que Colombia ve una oportunidad económica real en la recuperación venezolana, no solo un gesto diplomático. Si la petrolera estatal colombiana invierte en Venezuela, ambos países se benefician: Venezuela accede a capital y expertise, Colombia a nuevos mercados y recursos energéticos.
El comercio creció solo 4,1% el año pasado. ¿Eso es mucho o poco?
En contexto, es significativo. Hace seis años estaban en 222 millones de dólares. Ahora están en 1.170 millones. El crecimiento porcentual es modesto, pero la recuperación absoluta es dramática. Aún así, están lejos del pico de 7.000 millones de 2008.
¿Qué explica por qué Petro está siendo tan activo en esto?
Petro tiene una visión regional diferente a gobiernos anteriores. Ve a Venezuela no como un enemigo sino como un vecino con el que hay que trabajar. Además, una Venezuela más estable beneficia a Colombia: menos migración, más comercio, menos presión de seguridad en la frontera.
¿Y por qué Rodríguez aceptaría estas propuestas?
Venezuela está aislada internacionalmente y su economía está devastada. Una reapertura con Colombia, potencialmente con inversión energética y acceso a mercados, es una tabla de salvación. Para Rodríguez, rechazar sería cerrar una puerta que podría ser crucial.
¿Qué pasa si Trump no apoya este diálogo tripartito que Petro propone?
Eso es la incógnita. Petro lo planteó a Trump en febrero, pero no sabemos qué respondió. Si Estados Unidos se niega, el diálogo tripartito se colapsa. Si lo apoya, cambia el tablero completamente.