Delcy Rodríguez promulga nueva Ley de Minas y agradece a Trump por apertura bilateral

La ley abre el sector a la inversión privada y extranjera, con garantías explícitas a los inversionistas
Rodríguez describió cómo la nueva normativa reemplaza 27 años de regulación estatal con un modelo de participación privada internacional.

En un giro histórico que invierte décadas de nacionalismo de recursos, Venezuela promulgó una nueva Ley de Minas que abre el sector extractivo al capital privado y extranjero, con el respaldo explícito de Washington. Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia tras la captura de Nicolás Maduro en enero, firmó la norma agradeciendo públicamente a Trump y Rubio por su disposición cooperativa. Este momento señala no solo un cambio legislativo, sino una reconfiguración profunda de las alianzas y la identidad económica del país bolivariano.

  • Venezuela deroga la ley minera chavista de 1999 y abre el sector al capital extranjero, rompiendo con décadas de control estatal sobre los recursos naturales.
  • El Tesoro de EE.UU. ya emitió una licencia para que empresas estadounidenses extraigan y comercialicen oro venezolano, convirtiendo el interés en acción institucional concreta.
  • Rodríguez agradece públicamente a Trump y Rubio en cadena nacional, señal de un viraje diplomático acelerado desde los eventos políticos de enero.
  • La nueva ley crea la Superintendencia Nacional de la Actividad Minera para coordinar todo el ciclo productivo, buscando dar certeza jurídica a los inversionistas.
  • El sector minero creció 10,9% el año pasado y el gobierno apuesta a que la apertura legal multiplicará ese desempeño en los próximos ciclos.

Delcy Rodríguez firmó este jueves la nueva Ley de Minas de Venezuela, apenas una semana después de que la Asamblea Nacional la aprobara por unanimidad el 9 de abril. En un acto transmitido por televisión estatal, la mandataria —quien asumió la presidencia tras la captura de Nicolás Maduro en enero— presentó la norma como un instrumento para atraer inversiones significativas al sector extractivo del país.

La ley, compuesta por 131 artículos, reemplaza la regulación minera vigente desde 1999, cuando Chávez gobernaba con poderes especiales. Su cambio más sustancial es la apertura explícita al capital privado y extranjero, acompañada de garantías para inversionistas y la creación de la Superintendencia Nacional de la Actividad Minera, encargada de coordinar desde la inversión inicial hasta la comercialización final.

Rodríguez dedicó parte de su discurso a agradecer a la administración Trump —mencionando al presidente, al secretario Rubio y a otras autoridades de Washington— por su «buena disposición» hacia la cooperación bilateral. El gesto no es retórico: el secretario de Interior Doug Burgum visitó Caracas para expresar el interés de empresas estadounidenses en operar en Venezuela, y el Departamento del Tesoro ya emitió una licencia que autoriza a compañías norteamericanas a participar en la extracción y comercialización de oro venezolano.

Las autoridades venezolanas reportaron un crecimiento del 10,9% en el sector minero el año pasado. Rodríguez argumentó que la nueva ley permitirá mejorar ese desempeño al garantizar procesos coordinados y eficientes. La promulgación representa una ruptura simbólica y práctica con el nacionalismo de recursos que definió la era chavista, y subraya la profundidad de la transición política que atraviesa Venezuela.

Delcy Rodríguez, quien asume la presidencia de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado enero, firmó este jueves la nueva Ley de Minas, completando un proceso legislativo que el Parlamento había aprobado apenas una semana antes. En un acto transmitido por televisión estatal, la mandataria entregó formalmente la norma al país, describiéndola como un instrumento capaz de atraer inversiones significativas al sector extractivo.

La ley, que consta de 131 artículos, reemplaza la normativa minera que había regido desde 1999, cuando Hugo Chávez gobernaba con poderes especiales otorgados por el Legislativo. Esta nueva regulación abre explícitamente el sector a la participación de capital privado y extranjero, estableciendo garantías para los inversionistas y creando la Superintendencia Nacional de la Actividad Minera como organismo coordinador de todo el ciclo productivo: desde la inversión inicial hasta la comercialización final.

Rodríguez dedicó parte de su discurso a expresar gratitud hacia la administración estadounidense. Mencionó específicamente al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio, así como a otras autoridades de Washington que, según sus palabras, han mostrado «buena disposición» para desarrollar relaciones diplomáticas y económicas de cooperación con Venezuela. El tono de agradecimiento refleja un cambio sustancial en la postura del país hacia Estados Unidos, un giro que se aceleró tras los eventos de enero.

El interés estadounidense en esta apertura minera es directo y declarado. El secretario de Interior de EE.UU., Doug Burgum, visitó Caracas para comunicar que empresas estadounidenses desean operar en Venezuela. Tras esa visita, el Departamento del Tesoro emitió una licencia específica que autoriza a compañías norteamericanas a participar en actividades de extracción y comercialización de oro venezolano. Este movimiento institucional sugiere que la nueva ley fue diseñada, al menos en parte, para facilitar precisamente este tipo de operaciones.

Según datos presentados por la mandataria, el sector minero venezolano experimentó un crecimiento del 10,9 por ciento durante el año anterior. Rodríguez argumentó que la nueva ley permitirá mejorar aún más este desempeño al garantizar que los procesos de inversión, desarrollo, producción y comercialización funcionen de manera coordinada y eficiente. La Asamblea Nacional, controlada por el chavismo, aprobó la ley por unanimidad el 9 de abril, lo que indica una alineación política completa en torno a esta reorientación del sector.

Esta promulgación marca un punto de inflexión en la política económica venezolana. La apertura a la inversión extranjera en minería, particularmente en oro, representa una ruptura con décadas de nacionalismo de recursos que caracterizó el gobierno de Chávez. El hecho de que la administración actual agradezca públicamente a Trump y su equipo por facilitar este cambio subraya la naturaleza de la transición política que Venezuela está experimentando.

Queda promulgada la Ley Orgánica de Minas. Esta ley permitirá captar importantes inversiones
— Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela
Agradecimiento a Trump y su secretario de Estado Marco Rubio por la buena disposición en la dirección de tener relaciones diplomáticas y económicas de cooperación
— Delcy Rodríguez
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué el gobierno estadounidense tiene tanto interés específico en el oro venezolano?

Model

Porque Venezuela posee algunas de las mayores reservas de oro sin explotar en el mundo. Durante décadas estuvieron fuera del alcance de empresas estadounidenses. Ahora, con un nuevo gobierno, esas puertas se abrieron.

Inventor

¿Qué cambió exactamente entre la ley de 1999 y esta nueva?

Model

La antigua ley mantenía el control estatal sobre la minería. Esta nueva permite que empresas privadas y extranjeras operen directamente, con garantías legales. Es un cambio de modelo económico, no solo de regulación.

Inventor

¿Qué significa que el Tesoro estadounidense haya emitido una licencia específica?

Model

Significa que Estados Unidos ya está removiendo obstáculos legales para que sus empresas comiencen operaciones. No es una promesa futura; es autorización presente.

Inventor

¿Hay algo que sugiera que esto fue negociado antes de los eventos de enero?

Model

La visita de Burgum y la rapidez con que se aprobó la ley sugieren coordinación previa. Pero los documentos públicos no lo dicen explícitamente. Lo que sí es claro es que esto no habría ocurrido bajo Maduro.

Inventor

¿Qué tan importante es este sector para la economía venezolana?

Model

Creció 10,9 por ciento el año pasado según el gobierno. Pero eso es un número que necesita contexto. La economía venezolana está devastada. La minería podría ser crucial para la recuperación, o podría ser una fuente de dependencia nueva.

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