Los eclipses totales impactan profundamente porque solo pueden observarse desde un lugar específico cada 375 años en promedio, generando representaciones artísticas que van desde el horror hasta la fascinación. Durante la Edad Media y Renacimiento, artistas interpretaron la oscuridad de la crucifixión como eclipse, aunque astronómicamente era imposible; posteriormente, el Romanticismo exploró 'lo sublime' a través de representaciones más realistas.