Organismos internacionales alertan sobre degradación acelerada de bosques tropicales

La degradación de bosques tropicales afecta directamente a millones de personas que dependen de estos ecosistemas para agua, alimento, medicinas y medios de vida.
Algunas áreas ya emiten más carbono del que absorben
Señal crítica de que la Amazonía se acerca a puntos de no retorno irreversibles, según investigadores del Panel Científico.

Los bosques tropicales almacenan una cuarta parte del carbono global y son esenciales para regular el clima, pero enfrentan deforestación, agricultura expansiva y tala ilegal. La Amazonía muestra signos críticos: algunas áreas ya emiten más carbono del que absorben, indicando proximidad a puntos de no retorno irreversibles.

  • Los bosques tropicales almacenan una cuarta parte del carbono global en apenas el 9,3% de la superficie terrestre
  • Áreas del sur y sureste amazónico ya emiten más carbono del que absorben en años secos
  • Conservar 391 millones de hectáreas evitaría pérdidas anuales de 81.000 millones de dólares
  • México posee 31 millones de hectáreas de bosques tropicales bajo amenaza de deforestación

Organismos internacionales advierten que la degradación acelerada de bosques tropicales está elevando riesgos de umbrales climáticos irreversibles, con consecuencias incalculables para el clima global y millones de personas.

Durante la semana mundial dedicada a los bosques tropicales, organismos internacionales y científicos han levantado la voz con una advertencia que no admite demoras: estos ecosistemas vitales se degradan a una velocidad que podría llevarnos más allá de puntos de quiebre irreversibles. Sin intervención inmediata, las consecuencias para el clima global y para cientos de millones de personas serían, según la ONU, simplemente incalculables.

Los bosques tropicales ocupan apenas el 9,3% de la superficie terrestre, pero guardan una cuarta parte de todo el carbono almacenado en la biosfera. Funcionan como los pulmones del planeta: absorben enormes volúmenes de dióxido de carbono, regulan los patrones de lluvia y mantienen el equilibrio térmico de regiones enteras. Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, lo expresó con claridad: estos bosques no son simples depósitos de carbono o refugios para animales salvajes, sino la infraestructura misma sobre la que descansan nuestros sistemas globales de alimentación, agua y economía.

Pero en años recientes, la comunidad científica ha documentado un deterioro que se acelera. La deforestación, la expansión agrícola y ganadera, la tala clandestina y el crecimiento demográfico han consumido millones de hectáreas. México, por ejemplo, posee cerca de 31 millones de hectáreas de bosques tropicales, distribuidas principalmente en la vertiente atlántica y el sur del país. Su pérdida tiene consecuencias directas: menos producción de oxígeno, menor infiltración de agua hacia el subsuelo, erosión de la biodiversidad que sostiene todo lo demás.

La Amazonía es el caso más alarmante. Dolors Armenteras, investigadora del Instituto de Ciencias Forestales y miembro del Panel Científico de la Amazonía, rechaza la idea de que hablar de un "punto de no retorno" sea exageración. Pero aclara que no se trata de una única frontera, sino de múltiples umbrales locales y regionales que se aproximan simultáneamente. Algunas áreas del sur y sureste amazónico ya muestran síntomas críticos: durante los años más secos, emiten más carbono del que absorben. Armenteras subraya un hecho incómodo: no existen tecnologías capaces de replicar a escala la función climática que estos bosques cumplen. La conservación sigue siendo la medida más rápida, eficiente y comprobada para frenar la crisis climática.

El valor de estos ecosistemas trasciende el secuestro de carbono. Sostienen árboles, animales, microorganismos e invertebrados que mantienen la fertilidad del suelo y el equilibrio ecológico. Albergan polinizadores esenciales para la agricultura, regulan el ciclo del agua y proveen materias primas, medicinas y alimentos. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente calcula que conservar 391 millones de hectáreas de bosques tropicales evitaría pérdidas económicas anuales de hasta 81.000 millones de dólares relacionadas con desastres naturales y aseguraría la nutrición de al menos diez millones de personas cada año.

Los números globales son abrumadores. El valor económico total de los bosques mexicanos ronda los 4.000 millones de dólares anuales. La conservación de 650 millones de hectáreas de la selva amazónica genera un beneficio neto global de 70.000 millones de dólares por su función de retención de carbono. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura advierte que la forma histórica de valorar los bosques —centrada en leña y madera— ha invisibilizado servicios ambientales y sociales fundamentales. Aunque en las últimas décadas han mejorado los métodos para cuantificar su valor económico total, ese avance aún tiene poco impacto en las políticas, los precios y los mercados donde realmente se toman las decisiones.

Los bosques no son solo reservorios de carbono o hábitats para la vida silvestre: constituyen la infraestructura de nuestros sistemas globales de alimentación, agua y economía
— Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA
No existen tecnologías capaces de reemplazar a escala la función climática de estos bosques. La conservación sigue siendo la medida más rápida, eficiente y comprobada para mitigar la crisis climática
— Dolors Armenteras, investigadora del Instituto de Ciencias Forestales
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado para que estos organismos levanten la voz con tanta urgencia?

Model

Los científicos han estado advirtiendo durante años, pero ahora tienen datos que muestran que algunas áreas de la Amazonía ya han cruzado un umbral: emiten más carbono del que absorben. Eso no es una proyección futura, es lo que está ocurriendo ahora.

Inventor

Mencionas "umbrales locales y regionales". ¿Eso significa que no hay un único punto de quiebre?

Model

Exactamente. No es como si el bosque funcionara perfectamente hasta cierto momento y luego colapsara. Son múltiples sistemas que fallan en cascada, en diferentes lugares, en diferentes tiempos. Algunos ya están fallando.

Inventor

¿Y si simplemente dejamos de talar? ¿Se recupera?

Model

Eso es lo que la investigadora Armenteras enfatiza: no existen tecnologías que puedan reemplazar lo que estos bosques hacen. La conservación no es un lujo o una opción futura. Es la única herramienta comprobada que funciona a la velocidad que necesitamos.

Inventor

Los números económicos son enormes. ¿Por qué entonces seguimos destruyendo?

Model

Porque históricamente hemos valorado los bosques solo por lo que podemos extraer: madera, leña. Los servicios que prestan —regular el agua, mantener el clima, alimentar polinizadores— no tienen precio en el mercado. Así que desaparecen sin que nadie pague por su pérdida.

Inventor

¿Quién sufre más cuando se degradan estos bosques?

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Millones de personas que dependen directamente de ellos para agua, alimento, medicinas. Pero también todos nosotros, porque el clima que regulan es el que compartimos. La diferencia es que los más pobres no tienen alternativas.

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