En un momento en que la confianza en las instituciones se construye o se erosiona con cada nombramiento, el presidente colombiano Abelardo de la Espriella ha instruido públicamente a la ministra Alexandra Falla para que someta a escrutinio riguroso los perfiles de quienes aspiren a integrar la administración nacional. La medida, emitida con carácter de directiva formal, eleva los estándares éticos y profesionales como condición sine qua non del servicio público. Es un gesto que habla tanto hacia adentro del gobierno como hacia la ciudadanía: la integridad no es negociable.