El 7 de agosto de 2026, Colombia inaugura una nueva era presidencial con una ruptura simbólica: Abelardo De La Espriella recibirá la banda presidencial en Cali, no en Bogotá, eligiendo además un cantón militar para pronunciar sus primeras palabras como jefe de Estado. Esta reconfiguración del espacio ceremonial, ante la mirada de líderes de América del Sur, España y Estados Unidos, sugiere que el nuevo gobierno busca desde su primer acto comunicar un mensaje sobre autoridad, orden y distancia con las tradiciones del poder centralizado.