En un momento en que América Latina busca nuevos equilibrios frente al crimen organizado, Colombia ha dado un paso que redefine su relación con Washington: el gobierno de Abelardo de la Espriella ha autorizado operaciones militares conjuntas con Estados Unidos para combatir el narcoterrorismo, convirtiéndose en el país número 19 de la Coalición Anticárteles de las Américas. Esta decisión, confirmada por el secretario Pete Hegseth desde Panamá, señala un giro profundo en la doctrina de seguridad colombiana y abre preguntas duraderas sobre soberanía, escala y consecuencias.