En el umbral de un nuevo ciclo político, Colombia inaugura el 7 de agosto en Cali una presidencia nacida de una victoria estrecha y recibida con desconfianza por la mitad del país. Abelardo De la Espriella llega al poder con un mandato frágil, una oposición movilizada y un horizonte fiscal sombrío, recordándonos que las democracias no se consolidan en el momento del triunfo, sino en la larga y difícil tarea de gobernar para quienes no votaron por uno.
De la Espriella asume presidencia colombiana en medio de polarización histórica
Las tensiones institucionales y la desobediencia civil convocada por la oposición generan riesgo de confrontaciones sociales y desestabilización política que podrían afectar a la población civil colombiana.