Desde Cali, ciudad marcada por décadas de violencia, el presidente Abelardo de la Espriella inauguró su mandato con un discurso que coloca la seguridad como fundamento de su gobierno. Ante uniformados del batallón Pichincha, anunció megacárceles, fumigaciones y el fin de los diálogos con grupos armados, trazando una línea clara entre su administración y las anteriores. Es el eterno dilema del poder: si la firmeza del Estado puede, donde la negociación no pudo, devolver la paz a quienes más la necesitan.
De la Espriella anuncia construcción de megacárceles en primer discurso presidencial
Las políticas anunciadas de fumigación y encarcelamiento masivo podrían afectar a poblaciones rurales y comunidades vulnerables vinculadas a cultivos ilícitos.