Casi 19.000 personas con discapacidad venden cupones en las calles de España cada día
Cada martes, en miles de puntos de España, personas con discapacidad extienden un cupón de 1,50 euros que lleva más de un siglo siendo, a la vez, billete de lotería y acto de solidaridad. El sorteo del Cupón Diario de la ONCE del 16 de diciembre de 2025 distribuyó más de 900.000 premios, desde dos euros hasta medio millón, perpetuando un modelo nacido en 1920 cuando personas ciegas inventaron sus propias rifas para sobrevivir en un mercado que les cerraba las puertas. Lo que comenzó como necesidad se convirtió en institución, y lo que parece un juego de azar es, en realidad, el sostén económico de casi 19.000 trabajadores con discapacidad.
- Más de 900.000 premios quedaron en juego el martes 16 de diciembre, con un único gran ganador potencial de 500.000 euros y casi medio millón de personas optando a ganar apenas seis euros.
- La tensión entre el azar y la necesidad es permanente: cada cupón vendido es el sustento de un vendedor con discapacidad que depende de esa venta para vivir.
- La ONCE opera como la única excepción privada al monopolio estatal de la lotería en España, un privilegio histórico que le exige destinar sus beneficios a obras sociales.
- La organización navega entre la tradición y la modernidad: mantiene a 19.000 vendedores en las calles mientras ofrece compra online y nuevos productos como Eurojackpot o El Sueldazo.
- El modelo sigue siendo frágil en su dependencia del juego: si los españoles dejan de comprar cupones, casi 19.000 familias con discapacidad pierden su principal fuente de ingresos.
El martes 16 de diciembre de 2025, la ONCE celebró un nuevo sorteo de su Cupón Diario, repartiendo premios que iban desde dos euros hasta medio millón. Un único acertante de las cinco cifras y serie se llevaría 500.000 euros; 49 personas ganarían 35.000 euros por acertar solo las cinco cifras; y el abanico se abría hacia abajo hasta casi 900.000 premios en total, la mayoría de apenas unos pocos euros.
Pero la historia del cupón va mucho más allá de sus números. Nació en 1920 como una rifa de supervivencia: personas ciegas en España, excluidas del mercado laboral, crearon pequeñas loterías para generar ingresos cuando casi ninguna otra opción existía. Durante dos décadas crecieron en popularidad hasta que, en 1939, la organización logró que se legalizara formalmente el llamado Cupón Pro-Ciegos. Durante 65 años fue el único producto de la ONCE, hasta que en 2004 comenzaron a sumarse nuevas modalidades.
Hoy, la Organización Nacional de Ciegos Españoles es una entidad sin ánimo de lucro que emplea a cerca de 19.000 vendedores, todos con discapacidad certificada, que recorren las calles de toda España. No son empleados convencionales: la venta del cupón es su principal fuente de ingresos. La recaudación, una vez pagados los premios, financia los servicios y actividades de la organización para mejorar la autonomía de sus afiliados.
La ONCE es la única excepción privada al monopolio estatal de la lotería en España, un privilegio sostenido por un convenio especial que lleva más de un siglo vigente. El Cupón Diario se sortea de lunes a jueves a las 21:25 horas. Cada apuesta cuesta 1,50 euros. Es un juego de pequeñas cantidades y grandes números que, en conjunto, sostiene la vida de miles de personas con discapacidad.
El martes 16 de diciembre de 2025, la ONCE celebró un nuevo sorteo de su Cupón Diario, la lotería que desde hace más de un siglo sostiene financieramente a una de las organizaciones sociales más antiguas de España. Como cada semana, los números ganadores se distribuyeron entre decenas de miles de apuestas, repartiendo premios que oscilaban entre los dos euros y medio millón.
La estructura de premios del sorteo refleja la arquitectura cuidadosa de un juego diseñado para generar múltiples ganadores en diferentes categorías. Un único afortunado se llevaría 500.000 euros si acertaba las cinco cifras y la serie completa. Debajo de ese premio máximo, 49 personas ganarían 35.000 euros cada una por acertar solo las cinco cifras. Luego venían los premios más modestos pero más numerosos: 450 personas recibirían 250 euros por acertar las cuatro primeras cifras, otros 450 por las cuatro últimas. A medida que bajaba el importe, aumentaba exponencialmente el número de ganadores. Casi medio millón de personas cobrarían seis euros por acertar apenas dos dígitos. En total, más de 900.000 premios en juego, desde los dos euros hasta la cifra de seis dígitos.
Lo que hace singular al Cupón Diario no es solo su estructura de premios, sino su historia y su propósito. Nació en 1920 como iniciativa de personas ciegas en España que enfrentaban un mercado laboral cerrado y una pobreza sistemática. Crearon pequeñas rifas como forma de supervivencia, una manera de generar ingresos cuando casi ninguna otra puerta se les abría. Durante dos décadas, estas rifas crecieron en popularidad hasta que en 1939 miembros de la propia organización presionaron para que se legalizara formalmente lo que llamaron el Cupón Pro-Ciegos. Ese cupón único fue el único producto de la ONCE durante 65 años, hasta 2004, cuando comenzaron a agregarse nuevas modalidades: La Paga, El Sueldazo del fin de semana, Eurojackpot, Rasca Mega Millonario, entre otros.
Hoy, la ONCE es la Organización Nacional de Ciegos Españoles, una entidad sin ánimo de lucro que atiende a personas con ceguera, deficiencia visual y discapacidad. Su modelo de negocio sigue siendo el mismo que en 1920: vender lotería. Pero ahora lo hace a través de casi 19.000 vendedores, todos ellos personas con discapacidad certificada, que recorren las calles y rutas de toda España. Estos vendedores no son empleados en el sentido tradicional, sino que operan bajo un sistema donde la venta del cupón es su principal fuente de ingresos. Para convertirse en vendedor, es necesario obtener un certificado oficial de discapacidad y luego solicitar autorización a la fundación ONCE. También existe la opción de compra online, donde los clientes pueden elegir números específicos, y algunos establecimientos colaboradores autorizados venden cupones durante su horario comercial.
La recaudación de todos estos sorteos, una vez pagados los premios, se destina a obras sociales y a financiar los servicios y actividades de la ONCE dirigidos a mejorar la autonomía y calidad de vida de sus afiliados. En España, la venta de lotería es un monopolio del Estado y las comunidades autónomas, con una única excepción en el sector privado: la ONCE, que opera bajo un convenio especial que le permite mantener este modelo de financiación desde hace más de un siglo.
El Cupón Diario se sortea de lunes a jueves a las 21:25 horas. Los resultados se retransmiten por televisión, radio y medios impresos y digitales. Cada apuesta cuesta 1,50 euros, con la opción de agregar La Paga por 50 céntimos adicionales. Es un juego de pequeñas cantidades y grandes números, sostenido por millones de apuestas que, en conjunto, financian el trabajo de casi 19.000 personas con discapacidad que dependen de vender estos cupones para vivir.
Notable Quotes
La recaudación de los distintos sorteos que se celebran en la ONCE es el principal recurso financiero para ayudar a los afiliados a esta organización— Información oficial de la ONCE
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué la ONCE sigue siendo tan importante en España después de más de cien años?
Porque resolvió un problema que nadie más quería resolver. En 1920, las personas ciegas estaban completamente excluidas del mercado laboral. La ONCE no fue creada por filántropos, sino por las propias personas ciegas que necesitaban sobrevivir. Inventaron un sistema que les permitía trabajar con dignidad.
Pero hoy existen muchas más formas de generar ingresos. ¿Por qué sigue siendo la lotería el modelo principal?
Porque funciona. La lotería genera volúmenes masivos de dinero con márgenes predecibles. Un vendedor en la calle puede vender decenas de cupones al día. No requiere capital inicial, no requiere inventario complejo. Es accesible para personas con discapacidades visuales graves.
¿Qué pasa con los 19.000 vendedores? ¿Ganan lo suficiente?
Eso depende de dónde vendan y cuánto vendan. Algunos están en zonas de mucho tráfico, otros en pueblos pequeños. El sistema les da autonomía, pero también los expone a la variabilidad del mercado. Es mejor que nada, pero no es una solución perfecta.
El hecho de que casi medio millón de personas ganen premios en cada sorteo parece diseñado para mantener a la gente comprando.
Exactamente. Es un sistema que funciona porque mantiene la esperanza viva. La mayoría de los premios son pequeños, dos o seis euros, pero son reales. Eso es suficiente para que alguien vuelva a comprar un cupón la próxima semana.
¿Y si la ONCE desapareciera mañana? ¿Qué pasaría con esos 19.000 vendedores?
Perderían su principal fuente de ingresos. No hay un plan B claro. Por eso la ONCE sigue siendo tan cautelosa con su modelo, incluso cuando podría modernizarse más. Cambiar el sistema podría poner en riesgo el empleo de decenas de miles de personas.