Estafas y deepfakes inundan redes tras terremoto de Kamchatka de 8,8 grados

Aprovechan la curiosidad ante lo urgente para multiplicar víctimas
Josep Albors de ESET describe cómo los ciberdelincuentes explotan eventos de gran impacto mediático.

Cuando la tierra tiembla con la fuerza de uno de los sismos más violentos del siglo, el miedo y la curiosidad humana se convierten en materia prima para quienes explotan el caos. Tras el terremoto de magnitud 8,8 en Kamchatka, ciberdelincuentes desplegaron en redes sociales una ola paralela de vídeos falsos, deepfakes y páginas fraudulentas diseñadas para capturar a usuarios emocionalmente vulnerables. La tragedia geológica reveló así una verdad incómoda de nuestra era digital: cada gran desastre engendra un segundo desastre invisible, construido no de escombros, sino de mentiras calculadas.

  • Un terremoto histórico de 8,8 grados en Kamchatka desató de inmediato una campaña coordinada de fraude digital que se propagó más rápido que cualquier alerta oficial de tsunami.
  • Cuentas recién creadas difundieron supuestos vídeos del desastre que en realidad redirigían a páginas que imitaban medios españoles y presionaban a los usuarios para invertir desde 250 euros.
  • Imágenes generadas con IA y clips de catástrofes antiguas —incluyendo el tsunami de Japón de 2011— circularon como si fueran imágenes actuales, sembrando confusión masiva antes de que los verificadores pudieran actuar.
  • Expertos en ciberseguridad advierten que la combinación de emoción intensa, urgencia informativa y escasa verificación convierte cada crisis global en una oportunidad perfecta para el fraude sofisticado.
  • Las recomendaciones son claras pero exigen disciplina: consultar solo fuentes oficiales, no compartir contenido sin verificar su origen y desconfiar de cualquier enlace que prometa información exclusiva o ganancias rápidas.

El miércoles pasado, un terremoto de magnitud 8,8 sacudió la península de Kamchatka, situándose entre los diez sismos más violentos registrados desde 1900. Mientras las autoridades evaluaban los daños reales, en las redes sociales se desplegaba otro desastre: una ola coordinada de estafas y contenido manipulado que aprovechaba la tragedia para engañar a millones de usuarios.

Los ciberdelincuentes repitieron una estrategia ya ensayada durante la DANA en España. Cuentas recién creadas compartieron supuestos vídeos del tsunami que, en realidad, redirigían a páginas fraudulentas que imitaban medios españoles conocidos. Una vez dentro, los usuarios eran persuadidos para invertir con promesas de ganancias rápidas, comenzando con apenas 250 euros. Tras facilitar sus datos, recibían llamadas de falsos brókeres que los presionaban para transferir más fondos, dinero que nunca recuperarían.

Paralelo a las estafas, circuló un aluvión de imágenes manipuladas o sacadas de contexto. Los verificadores de Newtral desmintieron varios de los contenidos más compartidos: un vídeo de una tienda arrastrada por el agua había sido grabado en Japón en 2011, y unas imágenes de ballenas varadas llevaban años circulando en otras crisis sin relación alguna con el sismo ruso.

Según Josep Albors, de ESET España, la velocidad de adaptación de los ciberdelincuentes es alarmante: explotan la curiosidad ante eventos de gran repercusión para redirigir a fraudes ya preparados. El patrón se repite en cada gran crisis, desde guerras hasta muertes de celebridades, generando una segunda onda de fraude digital que, en muchos casos, termina afectando a más personas que el evento original.

El miércoles pasado, un terremoto de magnitud 8,8 sacudió la península de Kamchatka en Rusia, colocándose entre los diez sismos más violentos registrados en el mundo desde 1900. Con una profundidad de 20,7 kilómetros, fue el octavo más fuerte de la historia moderna, superado en este siglo únicamente por el de Tohoku en Japón en 2011, que alcanzó los 9,1 grados. Pero mientras las autoridades evaluaban los daños reales, otro desastre se desplegaba en las redes sociales: una ola coordinada de estafas, vídeos manipulados y contenido falso que aprovechaba la tragedia para engañar a millones de usuarios.

Los ciberdelincuentes han perfeccionado una estrategia que ya ensayaron durante la DANA en España hace meses. Cuentas recién creadas en plataformas como X comenzaron a compartir supuestos vídeos del tsunami, pero los enlaces no llevaban a imágenes reales. En su lugar, redirigían a páginas fraudulentas que imitaban a medios de comunicación españoles conocidos y mencionaban personajes populares para ganar credibilidad. Una vez dentro, los usuarios eran persuadidos para invertir dinero con promesas de ganancias rápidas. El anzuelo inicial era modesto: 250 euros de inversión mínima. Pero después de proporcionar sus datos de contacto, las víctimas recibían llamadas de falsos brókeres que las presionaban sin tregua para transferir más fondos, dinero que nunca recuperarían.

Paralelo a las estafas de inversión, circulaba un aluvión de imágenes y vídeos manipulados o sacados de contexto. Muchos clips que supuestamente mostraban olas gigantes o destrucción causada por el tsunami habían sido generados con inteligencia artificial o eran fragmentos de películas antiguas recontextualizados para parecer actuales. Los verificadores de hechos de Newtral desmentieron algunos de los contenidos más compartidos: un vídeo que mostraba una tienda de regalos siendo arrastrada por el agua había sido grabado en realidad en Japón en 2011. Las imágenes de ballenas varadas en la playa no tenían relación alguna con el terremoto ruso y llevaban circulando años en otras crisis medioambientales.

Según Josep Albors, director de investigación y concienciación de ESET España, la velocidad con la que los ciberdelincuentes se adaptan a la actualidad es alarmante. "Aprovechan la curiosidad de los usuarios ante acontecimientos de gran repercusión mediática para redirigirlos a fraudes ya preparados, multiplicando así el número potencial de víctimas", explicó. La combinación es letal: emociones intensas, necesidad urgente de información y escasa verificación abren la puerta a fraudes cada vez más sofisticados, ahora potenciados por inteligencia artificial capaz de generar imágenes falsas creíbles.

Los expertos recomiendan consultar únicamente fuentes oficiales y medios contrastados, desconfiar de enlaces acortados y verificar su destino con herramientas de expansión de URL, evitar interactuar con cuentas sospechosas o de reciente creación, no compartir imágenes o vídeos virales sin comprobar su procedencia, y mantener el software de seguridad actualizado en todos los dispositivos. Desde guerras hasta muertes de celebridades —como sucedió cuando falleció el papa Francisco—, los grandes acontecimientos se han convertido en oportunidades para estafadores y propagadores de desinformación. El patrón es claro: cada desastre natural o crisis global genera una segunda onda de fraude digital que, en muchos casos, afecta a más personas que el evento original.

Este tipo de campañas demuestran lo rápido que los ciberdelincuentes se adaptan a la actualidad. Aprovechan la curiosidad de los usuarios ante acontecimientos de gran repercusión mediática para redirigirlos a fraudes ya preparados, multiplicando así el número potencial de víctimas.
— Josep Albors, director de investigación y concienciación de ESET España
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué los ciberdelincuentes eligieron precisamente este terremoto para lanzar estas campañas?

Model

Porque fue masivo, verificable y generó pánico genuino. Un evento de magnitud 8,8 llena todas las redes en minutos. La gente busca desesperadamente información, vídeos, confirmación de que sus seres queridos están bien. En ese caos emocional, bajan la guardia.

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¿Cómo logran que las páginas falsas parezcan creíbles?

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Imitan medios españoles reales, mencionan personajes públicos conocidos, usan el mismo diseño y tipografía. Cuando alguien llega desde un enlace sobre un tsunami, su mente ya está en modo crisis. No verifica, solo actúa.

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¿Y por qué comienzan con 250 euros?

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Es el punto de entrada psicológico. No es tanto dinero como para despertar sospechas inmediatas, pero sí suficiente para que la víctima se sienta comprometida. Una vez que has transferido eso, los falsos brókeres tienen poder sobre ti. Te llaman, te presionan, te convencen de que necesitas invertir más para "recuperar lo perdido".

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¿Qué diferencia hay entre un vídeo deepfake y uno simplemente descontextualizado?

Model

El deepfake es más sofisticado: la IA crea algo que nunca sucedió. El descontextualizado es más viejo y más efectivo: es real, pero de otro lugar, otro momento. La gente confía en lo que ve porque realmente sucedió. Solo que no aquí, no ahora.

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¿Cuál es el verdadero daño aquí?

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No es solo el dinero robado. Es la erosión de la confianza. Después de esto, la gente duda de vídeos reales del terremoto, de información oficial, de sus propios ojos. El fraude contamina la verdad.

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