En los 25 Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en Santo Domingo, Cuba concluyó en el tercer lugar del medallero con 155 preseas, 51 de ellas doradas, en medio de condiciones de preparación que pocos atletas en el mundo habrían podido sortear. El resultado, aunque por debajo de las proyecciones, revela una voluntad deportiva que trasciende la aritmética de las medallas. Sin embargo, la trayectoria descendente —de 102 oros en Barranquilla a 51 en Santo Domingo— plantea una pregunta que el deporte cubano no puede postergar: ¿hasta cuándo puede sostenerse la grandeza cuando los cimiento