Hace 107 años, en un pequeño municipio de Cienfuegos, nació un hombre cuya voz y talento redefinirían los contornos de la música popular cubana. Benny Moré —el Bárbaro del Ritmo— no fue simplemente un intérprete excepcional, sino un puente entre géneros, culturas y generaciones. Cuba lo conmemora hoy no como reliquia del pasado, sino como presencia viva que sigue orientando a quienes buscan en el arte una forma de verdad.