En un momento de escasez aguda y presión externa, Cuba ha aprobado 176 reformas económicas que abren al capital privado sectores históricamente reservados al Estado, como gasolineras, farmacias e instalaciones portuarias. El gesto es significativo, pero deliberadamente acotado: el Gobierno insiste en que la empresa estatal sigue siendo el eje del modelo y que áreas como salud hospitalaria, telecomunicaciones y educación formal permanecen fuera del alcance privado. La isla navega así una tensión antigua entre la necesidad de atraer inversión y la voluntad de preservar los principios que han def