A medida que el cuerpo envejece, la relación con los alimentos cotidianos se vuelve más delicada y más significativa. El huevo —alimento antiguo y humilde— regresa al centro del debate nutricional para los mayores de 60 años, no como enemigo del corazón, sino como aliado de la masa muscular y la independencia física, siempre que se consuma con mesura, buena preparación y en el momento adecuado del día. La ciencia, representada por la Asociación Americana del Corazón y la Sociedad Europea de Cardiología, invita a reemplazar el miedo con criterio.